Sam Laidlow, el vigente campeón mundial Ironman, explica como el mayor triunfo que jamás soñó le ha llevado a una profunda depresión

"Fui campeón mundial Ironman hace tres meses con 25 años y ya no le encuentro sentido a mi vida, a los 5 minutos de entreno me aburro, lloro mucho porque estoy perdido"

No solo la derrota puede llevar a un deportista a vivir un momento emocional y deportivo complicado. también la mala gestión de los triunfos puede generar incluso una depresión. Sam Laidlow, vigente campeón mundial Ironman, reconoce que ganar lo que más soñaba en su vida le ha dejado vacío y sin objetivos.

Aprender a perder es una labor complicada pero en ocasiones se puede caer en una depresión tras conseguir un gran triunfo. Eso es lo que le ha ocurrido a Sam Laidlow, el ganador más joven de la historia del Mundial Ironman. El triatleta francés ha compartido en sus redes sociales un relato descarnado sobre el sufrimiento personal al que le ha llevado conseguir tan pronto el triunfo con el que soñó cuando era un niño:

"Tras ganar el Mundial Ironman tuve una pequeña crisis nerviosa por primera vez en mi vida porque estoy un poco perdido. Desde los cuatro años sé a dónde quiero ir y ahora no sé a dónde quiero ir, no sé qué voy a hacer con mi vida. He llorado más de una vez porque estaba completamente perdido. Durante mucho tiempo, no sólo sabía adónde quería ir, sino que también tenía una razón muy poderosa. Ahora, no.

Mi familia, cuando llegó a Francia, lo pasó mal. Y yo sabía que si era campeón del mundo, el negocio familiar [servicios e instalaciones de triatlón] marcharía mejor. Ahora sé que todavía quiero ganar, quiero ganar más títulos que nadie, pero no encuentro el motivo.

Tengo tantas solicitudes, me muevo tanto... que estoy en muy baja forma en comparación con donde estaba el 10 de septiembre, y como resultado te sientes muy mal contigo mismo, y sientes que estás a años de distancia de esa condición física que te hizo campeón. Te preguntas si realmente eres capaz de volver al nivel de entonces, lo cual es estúpido, porque por supuesto que eres capazpero ahora la verdad es que no tengo ganas de entrenar.

Han pasado dos meses desde Niza y todavía no me he recuperado. No tengo tantas ganas de entrenar. Ahora están empezando a regresar, pero hay muchas sesiones en las que siento que no tengo fuerza mental y llevo cinco minutos en una sesión y me aburro.

El proyecto de ganar Hawaii es viable, pero para eso necesito saber qué voy a hacer a continuación. Si me fijara una fecha límite para Hawaii, después no me iría bien. El Mundial de Niza me hizo darme cuenta de que necesito saber dónde quiero estar dentro de 10 años.

Creo que el error que cometí fue fijarme una meta alcanzable en lugar de fijarme una meta de estilo de vida. Si tienes más un objetivo de estilo de vida, es algo que evoluciona. No debería centrarse en ganar una carrera porque eso es blanco y negro".