Jonathan Drennan , periodista y finisher ironman, explica las peligrosísimas condiciones en las que nadaron de manera temeraria los triatletas ante la pasividad delos organizadores

"Hay dos muertos, Ironman nos llevó al límite en Irlanda y todavía me pregunto porqué lo hice, nunca debimos salir a jugarnos la vida en ese agua"

Jonathan Drennan es un periodista irlandés que se siente orgulloso de haber conseguido ser finisher en varias pruebas ironman. Sin embargo, el pasado domingo sintió pánico en una prueba que acabó con dos muertos. Reconoce que competir fue una temeridad pero permitir que la gente fuera temeraria fue un grave error de los organizadores que jamás debieron permitir ese sector de agua en unas condiciones dantescas que provocaron una tragedia. 

Jonathan ha compartido su experiencia en el diario Irish Examiner:   

"Ironman es una prueba exigente y eso lo saben todos los competidores. Uno de sus lemas es "todo es posible". El nombre “Ironman” casi ha adquirido un estatus mítico entre algunos triatletas, creyendo que si puedes afrontar este evento y completarlo puede servir como una metáfora positiva para el resto de tu vida.  

Después de convertirte en un Ironman, ¿qué te puede detener? Sabes que esto es una tontería, sabes que es simplemente un gran triatlón, pero aun así te dejas llevar por la hipérbole atlética. Firmas una renuncia que no te deja ninguna duda sobre lo que has conseguido. 

En mi caso me dejé llevar por la amplia gama de vídeos inspiradores de Ironman disponibles en Youtube. “Si puedes terminar un Ironman, puedes hacer cualquier cosa". Quería convertirme en miembro de ese club exclusivo. En ese momento también estaba luchando seriamente contra una ansiedad severa, sentí que la estructura, el desafío y el logro de completar un Ironman podrían representar algo mucho más grande que el deporte a nivel personal. 

En el  caso del Ironman de Irlanda, si ibas a ver su web se afirma que su parte de natación se realiza dentro de una bahía, lo que podría hacer suponer que normalmente está protegida. Sin embargo, las condiciones del evento en términos de agitación del mar y visibilidad hicieron que nadar fuera un verdadero desafío. 

Compito regularmente en carreras de natación en el océano con distancias de hasta 5 km. Siento un gran respeto por el mar, pero rara vez siento el  miedo que sentí en esa competición. No me sentí seguro al meterme en el agua en Youghal. Las olas rompían en la orilla antes de que los nadadores pudieran dar sus primeras brazadas en el agua.  

El traje de neopreno que se utiliza en un Ironman te da un cierto nivel de flotabilidad, pero una temperatura del mar tan fría como la de Youghal sagota tu energía rápidamente mientras tu cuerpo lidia con el impacto de entrar al agua. Una vez que agregas el mar embravecido por el que tienes que luchar para llegar a la primera boya, el día puede ser extremadamente difícil.  

Además, si no estás acostumbrado a nadar regularmente en carreras de natación en el océano, rodeado de muchos brazos y piernas, es fácil sentir pánico. Esta ansiedad podría verse exacerbada para algunos competidores que podrían haber elegido el evento basándose en el supuesto de que, como se nadaba en una bahía, normalmente debería realizarse en condiciones mucho más tranquilas que un nado en mar abierto que está más expuesto a los elementos. 

La Federación Irlandesa de Triatlón declaró que no era posible sancionar la carrera debido a las condiciones adversas del día, pero aun así se realizó la natación. Justo antes del pistoletazo de salida recuerdo un profundo silencio en el agua. Todos eran conscientes del desafío que tenían por delante. Conocía los riesgos, pero ingenuamente me negaba a creer que alguna vez pudiera estar en grave peligro. Dudo que estuviera solo. En este caso Ironman nos llevó al límite en Irlanda y todavía me pregunto por qué lo hice, por qué salimos a jugarnos la vida en ese agua".