La transición más dura de un campeón olímpico
Simon Whitfield se pasa horas mirando al horizonte mientras el mar bambolea su tabla de paddle surf. Su actitud contemplativa le relaja tras haber vivido unos años de zozobra. A Simon le llegó la gloria como triatleta en el año 2000. Fue el primer oro olímpico de ese deporte que llegaba como intruso en Sídney y al que
Este canadiense que ya ha pasado la cuarentena (41) tuvo el honor de colgarse la primera presea dorada de la historia del triatlón olímpico y ocho años después en Pekín repitió con una medalla de plata. Sin embargo, a partir de ese momento llegó su declive competitivo y acabó doblando la rodilla finalmente en los Juegos de Londres 2012 con una dolorosa caída que le convenció de la necesidad de abandonar la elite y volver a casa.
En ese momento se produjo un vacío que el canadiense ha contado a un medio de su país. Whitfield llegó a la temida T3 para muchos deportistas profesionales y no supo cómo afrontarlo. Dejar el triatlón profesional y arrancar una nueva vida se convirtió en la transición más dura de su vida.
Al oro olímpico en Sídney le atrapó la depresión cuando se dio cuenta de que no se había preparado para la ‘otra vida’ que llega tras dejar el deporte.
“Pensaba que dejar el deporte iba a ser un paraíso, tocar el cielo, pero no fue así. Me dije, genial por fin ya no me levantaré a las 6:30 a entrenar, pero me engañaba
Whitfield había vivido casi 20 años con unas rutinas que le ofrecían seguridad y le transmitían confianza. Entrenaba más de 30 horas semanales y se acostumbró a estar siempre a solas, con horas en la piscina, la bici y corriendo.
Además, su mujer le comunicó que quería el divorcio y esto precipitó aún más su desconcierto en ese momento: “No estaba preparado para eso. Toda mi vida pensé que combinaba una gran carrera profesional y una vida familiar de éxito, pero no era así y me costó muchísimo aceptarlo”.
La retirada le sumió en un distanciamiento hacia el deporte que amaba: “No he sido capaz de correr, montar en bici o nadar dos días seguidos desde que me retiré en 2012”.
Reconoce que ya se ha adaptado a su nuevo rol, pero los primeros años de su retirada pasó de ser una persona calmada a “alguien impulsivo. No me centraba en ningún proyecto”.
Whitfield ha reaccionado, ha meditado y ha sabido posicionarse en un nuevo capítulo de su vida. Le ha costado una transición por un circuito plagado de problemas personales, pero asegura que ha sabido mirar de nuevo el mundo con otros ojos.