El estadounidense gana el mundial junior gracias a una promesa que le hizo a su mejor amigo, una joven estrella del triatlón americano enfermo de cáncer

Lukas Verzbicas, gracias amigo

El Campeonato Mundial Junior de 2011 será llevado al cine en no demasiado tiempo. No tengo ninguna duda. Su desenlace supone un guiño de nuestro deporte a la épica, un abrazo a la amistad y un ejemplo de compañerismo, solidaridad y corazón. Los que dicen que la realidad supera a la ficción no mienten y no hay más que indagar en todo lo que ha rodeado al triunfo del estadounidense Lukas Verzbicas para darse cuenta que el deporte no es sólo sudor, emoción o espectáculo. Son también sentimientos y corazón.


La victoria de Lukas Verzbicas es el resultado de una promesa, de un abrazo con lágrimas a un amigo, de un desafío para convencer al “colega” de que vale la pena luchar, que no está solo. Eso hizo Lukas el pasado mes de marzo cuando su mejor amigo y compañero de entrenamiento Kevin McDowell le dijo que durante cinco meses no se calzaría las zapatillas cada mañana junto a él, que no sería su compi de batallas y que le tocaba otra competición más dura llamada cáncer. Un día tras una competición sprint se notó un bulto en el cuello y se notó cansado, su madre, enfermera, se alarmó aunque él creía que era producto de la competición y su cansancio originado por el entrenamiento duro. Sin embargo, posteriores pruebas determinaron que padecía un linfoma de Hodgkin (cáncer en la sangre). Kevin era hasta la irrupción de Verzbicas el proyecto de triatleta junior más sólido y esperanzador de los estadounidenses, pero la quimioterapia comenzó y su sueño de ser campeón mundial junior se desvaneció…en parte.


Su amigo Lukas, antes triatleta, decidió regresar al deporte en el que comenzó sólo para ser campeón, para nadar, pedalear y correr con su cuerpo y con la mente de Kevin. Lukas dejó el triatlón para dedicarse íntegramente al atletismo. Es plusmarquista estadounidense de la milla y la doble milla y todos le ven como una estrella mundial en el medio fondo. Sin embargo, en marzo y con seis meses por delante se puso a trabajar duro para regalarle el título mundial a su amigo. “Este título le perteneces a Kevin, es suyo aunque corriera yo”, aseguró Lukas tras la prueba.


Ver en China a Kevin le inspiró, le dotó de más fuerza. Había superado cinco meses de quimioterapia el pasado 22 de agosto y los médicos son optimistas. Ese optimismo se contagió en Verzbicas que dio un recital. Le endosó 34 segundos al campeón de Europa, el alemán  Justus Nieschlag.


"Tenía en mi mente a Kevin toda la carrera. Sabía que estaba haciéndolo por él. Me motivó más que si yo lo hubiera hecho por mí mismo."


Ahora Lukas volverá al atletismo. Dejará de lado el triatlón. Cumplida la promesa y cumplido el objetivo. Dentro de unos años se le verá ganando en los mítines de atletismo un 1.500 y le señalarán como un amigo de verdad y además un gran deportista.