"Mirad esta foto, es un ejemplo de obsesión por el triatlón, ese día mi nariz comenzó a sangrar liderando el Ironman de Hawaii, me mareé y vomité, luego supe que me estaba muriendo por dentro"
En un deporte de resistencia como el triatlón los excesos se pueden pagar muy caro. Mark Allen, leyenda del Ironman de Hawaii con seis triunfos, reconoce que está alarmado con los excesos que está viendo entre los actuales profesionales de la larga distancia.
Basándose en su propia experiencia, el mito estadounidense advierte del peligro de llevar su cuerpo al límite. Allen compartíó una publicación en Instagram en la que dejó clara su opinión sobre sacrificar la salud a largo plazo por competir e ingresar más dinero.
Para Allen, si bien este puede ser el año más rico jamás visto en el triatlón con la acxtiva, los profesionales deben tener más cuidado que nunca para asegurarse de priorizar su salud y desarrollo a largo plazo en el deporte.
EL CONSEJO DE MARK ALLEN EN INSTAGRAM
“Nota para todos los triatletas profesionales que se embarcan en el año más rico que jamás haya visto nuestro deporte. Hay una delgada línea entre lo rápido y lo estúpido. Esta foto es de un año en el que estuve bastante cerca de morir por algo que me rompí dentro de mí y que los cirujanos pasaron mucho tiempo tratando de encontrar.
El triatlón es un gran deporte y para unos pocos es un gran trabajo. No vale la pena morir por ningún trabajo ni por ningún deporte, y si no crees que te pueda pasar a ti, ¡mira atentamente la foto!".
Esta foto a la que refiere Mark Allen corresponde a una parte del maratón del Ironman de Hawaii de 1987 en el que la leyenda estadounidense vivió un auténtico infierno personal que pudo acabar con su vida.
Así lo sintió el seis veces ganador del Ironman de Hawaii: "Iba destacado en el maratón, pensaba que iba a ganr fácil esa carrera, pero de repente empecé a sentirme horrible. Minariz comenzó a sangrar. Más tarde sentí náuseas y vomité. Estaba claro que algo dentro de mí no estaba bien. Dave Scott me pasó como una bala y no pude reaccionar. Me detuve, fui al baño y me di cuenta de que estaba sangrando por dentro. Fui capaz ce cruzar la llínea de meta y di gracias por estar vivo y acabar en segundo lugar. Tras eso fui al hospital y me dijeron que tenía una hemorragia interna y que había estado cerca de morir por llevar mi cuerpo al límite. Aprendí la lección y comencé a cuidarme y dejar de entrenar como si fuera eterno".