El estadounidense Charlie Wittmack ha completado 440 kilómetros a nado, 14.000 en bici y 1.500 a pie hasta llegar a la cima más alta del mundo

Un Triatlón desde al Támesis hasta el Everest

[Img #3682]«El calendario previsto para la aventura, bautizada como World Tri, contempla que Charlie Wittmack llegue a la frontera de China con Kirguistán a finales de octubre de 2010 para cruzar hacia India antes de que las nevadas invernales cierren los pasos de montaña. Si todo avanza según lo previsto, debería intentar el Everest en mayo de 2011». Esto rezaba, a modo de presagio, un artículo que a la postre resultó ser una realidad como la vida misma, puesto que todo se ha cumplido definitivamente. Y además, con éxito.


El triatlón particular que ha vivido Charlie Wittmack llegó a su fin cuando alcanzó el campo base del Everest el pasado mes de mayo después de bajar de los 8.848 metros que tiene su cumbre, la más alta del mundo. Con ello completaba una trilogía de vértigo a modo de triatlón con 440 kilómetros a nado, 14.000 en bicicleta y 1.500 a pie que culminaron en la cumbre del Everest. Toda una aventura que posiblemente se haya convertido en el triatlón más duro del mundo jamás realizado.

Experto aventurero
Charlie Wittmack, un abogado nacido en Iowa (EEUU) hace 34 años, se planteó semejante aventura tras otras muchas experimentadas a lo largo de su vida. Con 25 años ya era director del Instituto de Aventura. En 2003 ascendió al Everest, no sin complicaciones debidas al mal tiempo. Se define un enamorado de las montañas.

Y fue allí, en su primera ascensión al Everest, cuando escribió: «Estoy seguro de que la mayoría de ustedes están aquí por su amor a la montaña y no por amor a mí. No voy a por ningún récord o primera ascensión. Y no espero estar cerca de la cumbre en el 50º aniversario del Everest, que fue en 2003. Estoy aquí sólo porque, como tú, estoy enamorado».

Amor que ha profesado a lo largo y ancho de este mundo realizando ascensiones a muchas
montañas de los cinco continentes. Mezcla su afición a la montaña con la aventura, en la que conjuga siempre sus aficiones al ciclismo, natación, navegación, montañismo, travesías largas a pie, etc.

Como experto aventurero que es, ha realizado igualmente diferentes travesías por Africa. Navegó por el Océano Índico con un barco artesanal. Pedaleó 8.000 kilómetros por Estados Unidos... Y además, durante los últimos quince años se ha dedicado a dirigir numerosas expediciones, combinando esta actividad con sus propias aventuras. La última, de momento, iba a consistir en nadar unos 440 kilómetros en el Támesis para cruzar igualmente el Canal de la Mancha y llegar a Francia. Después cogería la bici para cruzar Europa y Asia recorriendo más de 14.000 kilómetros a través de Bélgica, Alemania, la República Checa, Polonia, Ucrania, Rusia, Kazajistán, República de Kyrgyztán, China, Nepal e India. Y por último, ya a pie, cubrir 1.500 kilómetros hasta el Himalaya nepalí y, una vez allí, subir al Everest.

Once meses
Wittmack tenía todo muy bien estudiado y comenzó su aventura, financiada por su esposa y él mismo. La llamó The World Tri con idea de recaudar fondos para invertirlos en salud y enseñanza en Nepal.

Se planteó hacerlo en once meses. Comenzó el 30 de junio de 2010 nadando en el Támesis. En esta ocasión pudo atravesar el Canal de la Mancha, pues en un intento anterior le sacaron del agua con una fuerte hipotermia después de nadar durante siete horas para cubrir 24 kilómetros. A continuación se apresuró para llegar a tiempo a cruzar en bici los países mencionados antes de que las carreteras se cerraran por la nieve. Y se plantó andando en Nepal para subir al Everest, ascensión que culminó el pasado 5 de mayo. Eso sí, con oxígeno.

Días después, en la seguridad del campo base celebraba su particular triatlón, que ha culminado incluso algo mejor de lo previsto, en algo menos de once meses. Una trilogía de verdadero vértigo con final feliz. Charlie segirá viviendo aventuras, pero ésta ha sido quizás la número uno para él hasta el momento. Ha logrado unir el Támesis con el Everest.


Fuente: El Dairio Vasco