"Con 81 años entreno triatlón unas 3-4 horas darias y no necesito más tecnología que mi reloj Casio porque cuando corro sé perfectamente las pulsaciones que llevo"
Francisco Rodríguez es un ejemplo de cómo la pasión por el triatlón puede llevar a una longevidad competitiva extraordinaria. Este triatleta cordobés entrena diariamente una media de 3-4 horas y se apunta w entre 15 y 18 pruebas cada año. Este fenómeno de la naturaleza explica en una entrevista con la Federación Andaluza de Triatlón cómo ha logrado llegar con tanta energía a una edad tan avanzada.
¿De dónde viene tu afición al triatlón?
Con 54 años yo corría en bicicleta en la categoría de veteranos. En la temporada de invierno compaginaba mis entrenamientos de ciclismo con carreras populares a pie, gimnasio, etc. Un día un amigo me dijo: “Francisco si quedas entre los primeros puestos en las carreras ciclistas y eso lo compaginas con carreras populares, creo que el duatlón se te puede dar bien. Deberías probar”. Y así lo hice. Mi amigo me comentó que había próximo un duatlón en Encinarejo (Córdoba) así que me inscribí. ¡Y efectivamente mi amigo tenía razón! Gané la competición con mucho margen y, a partir de ahí, decidí seguir practicando duatlón. Después con el tiempo me introduje en el triatlón.
Y ya han pasado 27 años. Estoy muy contento de que en Andalucía hayan puesto la categoría V5, sé que soy el único. Cuando voy a competir fuera y me toca competir en V3 es un poco incómodo porque ¿Qué hago yo compitiendo con gente de 60 años? El cuerpo no es igual. Ahora ya voy a participar en V5 que sí es gente de mi edad.
También he seguido vinculado al ciclismo. He estado colaborando con Ciclos Cabello llevando equipos ya que tengo títulos de entrenador y director de ciclismo.
¿Con quién entrenas?
Es complicado que encuentre compañeros para entrenar. A veces intento acoplarme en algún grupo ciclista. Pero no suelo aguantar mucho tiempo. Cuando llevo un rato y noto que el ritmo que llevan no es el mío, les dejo ir.
Yo realizo mi propia planificación. Afortunadamente, con los conocimientos que adquirí cuando me hice entrenador de ciclismo, es suficiente para mí.
Hoy en día veo a los chavales entrenando con todo tipo de aparatos (pulsómetros, potenciómetros, etc.). A mí no me hace falta nada de eso. Yo corro con mi Casio y no necesito nada más. Tengo un pulsómetro, pero para los triatlones no lo utilizo porque es de los antiguos y si se moja me da miedo que se estropee. Jajaja. Cuando corro sé perfectamente las pulsaciones que llevo.
¿Cómo y cuánto tiempo sueles entrenar?
Prácticamente todos los días. Un parón con mi edad supone una recuperación de mucho tiempo.
Suelo ir al Polideportivo San Pablo a las 7:30 horas, nado 1 hora y después subo al gimnasio. Así que entreno durante un par de horas. Los días que salgo en bicicleta hago unas 3-4 horas hasta que termino mis 60-70 km de bici.
Cuando me toca carrera suelo ir al Parque Miraflores de Sevilla y entre el calentamiento y el entrenamiento, una cosa y otra, se me van otras 2 horas. Los días que me toca carrera, con la artrosis, en cuanto hago 5-6 km ya me empieza a fallar un poco la pierna.
¿Podrías contarnos como es un día en tu vida?
Tanto en invierno como en verano, mi despertador suena a las 6:30 horas. Me tomo un cafelillo y preparo las cosas para ir al polideportivo. Nado, subo al gimnasio y cuando termino, me vuelvo y hago las cosas de la casa. El resto del día lo dedico a recuperar.
A lo largo de la semana suelo hacer 3 entrenos de bici, 3-4 de natación y carrera a pie 1 o 2 días como mucho, porque es lo que más me cuesta. Normalmente descanso los viernes para recuperar bien y entrenar con más fuerza los fines de semana.
¿Participas en muchas competiciones a lo largo del año?
Cada vez voy a menos. Pero suelo hacer unas 15-18 pruebas al año entre unas cosas y otras.
¿Cuál es la disciplina que más te gusta?
La bici la entiendo y la domino muy bien, pero con el atletismo he disfrutado mucho. De joven, allá por el año 1958, con 16-17 años era muy bueno corriendo. Iba a Sevilla a los Campeonatos de Andalucía, los ganaba y además lograba los récords en pista de 400, 800 y 1500 m.
Después tuve un pequeño parón con el atletismo y cuando volví ya no era lo mismo. Mis amigos habían cambiado la carrera por el ciclismo y yo, pues hice lo mismo. La bici se me daba bien, porque tenía capacidades, así que con 19 y 20 años estuve volcado con el ciclismo hasta que me fui al Servicio Militar.
Cuando llegué a La Mili, había un Capitán que me conocía y sabía que yo era buen corredor. Al verme me dijo: “Ya tengo trabajo para ti”. Así que me pasé toda La Mili, asignado al Gobierno Militar de Córdoba, con la única misión de correr y representar a mí Regimiento en los Campeonatos de Atletismo del Ejército. En el Regimiento de Lepanto, había una pista de atletismo de ceniza (que era lo que había antes) donde realizaba mis entrenamientos. Cuando no estaba corriendo, era el secretario del Comandante y estaba en mi despacho tranquilo, así que podía recuperar bien. Yo pasé una buena Mili.
Cuando les cuenta a sus amigos lo que hace. ¿Qué le dicen?
¡Qué estoy loco! Tengo un grupo de whatsapp con deportistas que yo he entrenado, alguno ha llegado incluso a profesional y ahora tienen unos 50 años. ¡Me animan mucho! Me llaman cuando compito para felicitarme. Para ellos soy un referente y algunas veces me preguntan cuándo me voy a retirar. Yo siempre contesto que mientras pueda, seguiré compitiendo.
¿Quieres decirles algo a los triatletas más jóvenes?
Me gustaría que la gente joven vea que se puede hacer deporte a cualquier edad. Llevo una de mis camisetas favoritas, que me hice yo mismo y que tiene impresa la frase 'el triatlón no tiene edad'. Este deporte a mi me ha dado muchas satisfacciones.