Día Mundial de la Diabetes, Día de dos triatletas ejemplares
Hoyes el día de la lucha contra la diabetes, es el día de un homenaje a untriatleta ejemplar y único en Europa como Jon Karro. Este “héroe” del siglo XXIestá viviendo una jornada simbólica pero que representa un gran paso parasuperar barreras. Este deportista nato vio cómo su vida daba un enorme giro en2003 cuando se volvió diabético e insulinodependiente. Su historia no ha pasadoinadvertida y hasta www.marca.comle ha dedicado un importante espacio para alentar y acercar al deporte a másdiabéticos que creen que es imposible hacer una vida activa.
JonKarro tiene una frase que resume su sentir y su personalidad inabarcable:“Tengo una enfermedad pero no soy un enfermo”. A partir de esta partitura devida se ha forjado un deportista inconmensurable. Su pasión por la vida, por eldeporte y por el triatlón le llevaron a ser este año el primer europeoinsulinodependiente que acaba un distancia Ironman. Fue el Ironcat 2010 y acabócon un mito. Ese mito que aseguraba que un diabético estaba enjaulado en suenfermedad.
Unabarrera superada tras 8 años con la insulina a cuestas. Jon recuerda ese día dehace ocho años, cuando estaba preparándose para correr la Transpirenaica,debutó con la enfermedad. Perdió quince kilos en una semana y entró en comadiabético. "Me dijeron que el haber sido deportista me había ayudado asalvar la vida, pero que a partir de ahora tendría que limitarme a dar paseos",
Pararno entraba en sus planes y bajo los consejos de endocrinos siguió practicandodeportes a tope, sin dejar de dar algún paseíto tranquilo algún día. Hacompletado un distancia ironman pero es que también ha conseguido ser el primerdiabético en pedalear 24 horas sin parar y completar 600 kilómetros.
Todo ello le ha llevado a estar en el punto de mira del TeamType 1, un equipo profesional americano de diabéticos, en el que ya milita elciclista madrileño Javier Mejías. Sin embargo, sus inquietudes van más allá delos desafíos personales. Jon se ha volcado con el mundo de la diabetes paraintentar ayudar a otros deportistas insulinodependientes. "DT1 (DiabetesTipo 1) es mi marca, mi equipo, mi utopía", explica tratando de poneretiquetas a un proyecto personal a mitad de camino entre la divulgación y elmecenazgo. "A mí nadie me ayudó y yo quiero servir de apoyo a otros paraque no se sientan abandonados en la enfermedad", cuenta lleno de ilusiónen Marca.com. Para financiar este sueño ofrece conferencias, ha creado unalínea de ropa deportiva y el próximo día 24 de noviembre presentará un cortodocumental titulado 'Por y para la diabetes tipo 1', en el que colaboran amigosy deportistas como el triatleta Eneko Llanos o el ciclista Rubén Pérez.
Jon no lo ha tenido fácil y en pruebas demedia y larga distancia debe medirse el nivel de glucosa: “En pruebas detriatlón de 3 a 5 horas me tengo que ir mirando la glucosa en las transicioneso incluso en plena carrera. Depende de la distancia de la prueba, porque haydesde 1 hora y poco, a 2 horas hasta 6 horas. Pero bueno casi siempre de labici a la carrera a pie, porque nadando no gasto nada(al menos es lo que vengoobservando).Por ejemplo en Triatlones Olímpicos (1,5 kms nadar,40kms en bici y10kms correr)voy por sensaciones, pero siempre con la maquina encima, esadistancia y el tiempo que empleo, sobre 2:25 lo tengo bien “controlado”.Enpruebas como en la de Lanzarote que es justo el doble, hay no se puede ir asensaciones y hay más control. Si, unas cuantas, la ultima en Cantabria unjuez me vio mirándome la glucosa en boxes y me sacó tarjeta amarilla, por quepensó que era algo del exterior y tuve que gritarle:¡QUE SOY DIABETICO! ¿SABESLO QUE ES?...yo de mala leche, claro (risas).
Jon tiene claro qué le diría a un diabético que se piensa hacer deporte ouna vida muy activa: “¡Abandonar nunca! Y echarse para atrás sólo para cogerimpulso. Sacrificio, lucha y entrega por lo que les guste, siempre de maneraresponsable. Que sepan que ellos son su único dueño, su único señor de sucuerpo. limitación que creen tener por ser diabéticos”.
Otrohéroe anónimo
Antonio Ortega no conoce de nada a Jon Carro, pero sus vidas han ido paralelassin saberlo. Él también debutó con la diabetes en 2003 y completó su primerIronman, el de Lanzarote, en 2010. Profesor universitario de Farmacia y padrede cuatro hijos, el triatlón para él es un hobby que compartir con amigos delclub ciclista Anaga y con su mujer, campeona de Canarias de su grupo de edad endistancia olímpica. "Al principio la enfermedad es un mazazo y hasta te damiedo salir al parque a correr veinte minutos, pero con el tiempo te das cuentaque hay que tirar para adelante y la vida te va llevando", afirmasatisfecho poniendo el acento en la organización como clave para el éxito.
La diabetes no les ha impedido a ninguno de ambos continuarcon su pasión. De hecho, los dos defienden el deporte como ayuda para lainsulinodependencia. "Cuando corres gastas más, hay menos azúcar en sangrey hasta puedes llegar a quitarte un pinchazo al día", explican dejandoclaro, eso sí, que no existen formulas mágicas y que es fundamental conocer tupropio cuerpo y las señales que te envía.