"Había ganado 5 medallas de oro en los Juegos de Tokio y me parecía una mierda porque no había mejorado mis marcas en ninguna prueba"
Se puede ser el mejor en tu deporte, convertirte en una leyenda, ganar cinco medallas de oro olímpicas y unos días después sentirte como un fracasado. Eso es lo que le pasó a un mito de la natación como Caeleb Dressel. El nadador estadounidense ha relatado cómo se derrumbó psicológicamente tras arrasar en los pasados Juegos Olímpicos de Tokio y cómo una depresión estuvo a punto de retirarle del deporte donde es un mito.
"A la mierda nadar"
"Llegó un momento en que pensé: ¡A la mierda nadar, a la mierda los entrenamientos! Mi vida eran los Juegos Olímpicos y todo tenía que salir perfecto. Gané cinco oros en Tokio, pero no logré los tiempos que quería y me sentí una basura. No fui justo conmigo mismo. Caí en un pozo. Me encerré», relataba Dressel sobre cómo se rompió después del mejor momento de su carrera.
Durante varias semanas se mantuvo en su habitación, sin hablar con nadie, sin saber qué le pasaba y , por supuesto sin entrenar. Después regresó por inercia, incluso compitió en el pasado Mundial de Budapest 2022 y ganó dos oros, pero en plena competición recayó: el cielo volvió a oscurecerse, cogió el primer avión a Estados Unidos y, entonces sí, decidió parar. Ni una brazada más. La prioridad, su cabeza. Tranquilidad y tratamiento. Si compitió hace unas semanas en los Trials de su país fue sólo para probarse.
Víctima de una mente perfeccionista y cruel, se hostigó a sí mismo incluso después de conquistar cinco oros olímpicos en los Juegos de Tokio, algo que solo habían conseguido Michael Phelps y Mark Spitz, los mitos más inaccesibles de su deporte. “El momento monumental en la vida de un nadador son los Juegos Olímpicos, un acontecimiento que se produce cada cuatro años y en el que mi prueba más larga dura 49 segundos”, dijo Dressel, para explicar la clase de vacío en el que se zambulló tras su apoteosis en Tokio, hace un año. “¡Me sentí tan perdido! Quería dejar el agua para siempre pero sabía que el agua era uno de mis lugares de seguridad. Estaba entre la espada y la pared. Me sentí miserablemente mal durante un par de meses”.
"Solo pensaba en que debía haber nadado más rápido"
El muchacho de Florida, de 25 años, confesó al periodista Graham Bensinger que aquello que más le atormentaba era no haber podido batir sus mejores marcas en 50 y 100 metros de nado libre, a pesar de haber ganado las pruebas. “No era justo conmigo mismo”, dijo. “En absoluto. Acababa de ganar cinco medallas de oro en el escenario más grande y solo pensaba en que debería haber nadado más rápido y que no había mejorado mis marcas”.
Hasta las Navidades de 2021, el deportista más laureado del equipo de Estados Unidos se postró en su habitación sin ganas de nada. Un pozo que conocía desde que en el último año del instituto secundario comenzó a sufrir ataques de pánico y melancolía. Christina, su madre, lo confesó en la televisión americana como quien practica una catarsis: “Se encerraba en su cuarto con las persianas bajadas y se negaba a comer. No quería rodearse de gente. Estaba hundido en una profunda depresión”.
Tras una dura batalla mental, hace apenas tres semanas, en los trials estadounidenses, Caeleb Dressel, ganador de siete oros olímpicos y 17 medallas internacionales, se quedaba fuera de los Mundiales de Fukuoka. Lejos de sus marcas y de las finales, celebró su vuelta a la piscina como una victoria pese a la decepción deportiva. Pero su lucha no iba relacionada con los resultados. “No me preocupa el estado físico, pero si puedo mantener el estado mental que he tenido aquí, estaré preparado para la próxima temporada”, dijo el estadounidense.