Fred Vergnoux, el entrenador que convirtió en una estrella mundial de la natación a Mireia Belmonte, critica la actitud del deportista español que "hay muy pocos como Mireia en España, la mayoría de los deportistas españoles no está dispuesto a pagar el precio que supone el camino hasta el éxito"

"Si quieres una medalla en natación no se puede beber Coca Cola, hay que irse a dormir cada día a las 10, se ve dos días al año a la pareja..."

Fred Vergnoux fue durante una década el entrenador que transformó una pierda preciosa de la natación como Mireia Belmonte en un diamante. Los métodos del afamado técnico francés llevaron a la nadadora catalana a convertirse en una estrella mundial. Vergounx, sin embargo, siempre repite que "Mireia no es la nadadora española de más talento que he entrenado pero sí la que más hambre y ganas de trabajar tenía. siempre quería más y eso la llevó a lo más alto. 

¿Cuesta encontrar nadadores que se involucren con la exigencia de Mireia Belmonte? 

En la natación si quieres ganar hay un precio a pagar, y nuestro precio es alto. Si queremos estar entre los mejores del mundo, ganar, es un trabajo muy duro, muy exigente, hay unas normas: cosas que son prohibidas, no se puede beber cocacola, hay que dormir a las diez, no se puede pasar de comer el fin de semana, al novio lo vas a ver dos veces por año, vas a ver a tu familia en Navidad un medio día porque al día siguiente estarás concentrado. Es lo que toca. Aquí parece que esto ese raro, extraño, pero cuando sales de este país es lo que están haciendo en todo el mundo. 

¿Falta ese compromiso del esfuerzo en España?  

Muy poca gente está dispuesta a pagar este precio. No es una frase mía, es del psicólogo que trabaja conmigo. Hay un precio a pagar y la juventud de hoy… no quiere más, no quiere trabajar, no quiere hacer esfuerzo, lo tiene todo supercómodo. Mi hija cuando tenía 7 años me preguntaba cuándo iba a tener un teléfono, y yo le decía que cuando tuviese 15 o 16 años, y se enfadaba.     

Estamos en una sociedad de todo fácil y todo rápido. Yo intento mirar en positivo, si tenemos la capacidad de explicar a esta gente que con trabajo e implicación a largo plazo se pueden conseguir cosas grandes, como ha hecho Mireia. Ganar unos Juegos y ganar un Mundial se puede, es muy fácil, porque hay cada vez menos gente que lo quiera hacer. Yo entrenaba a una chica en Sabadell, 18 años, campeona mundial júnior, nivel brutal. Y me decía: es que tú, Fred, me hablas de tres años y yo quiero ver qué hacer el mes que viene. Fue muy impactante para mí. Esto es la juventud de ahora, gente que no sabe qué hacer mañana, y yo hablando de algo en tres años. Tengo que pensar en cómo implicarla en mi proyecto a largo plazo. Mireia gana los Juegos es porque hacía seis años que los estaba ganando, no porque hubiese empezado dos meses antes.  

Mireia Belmonte siempre quería más, ¿es única? 

Cuando Mireia terminaba la competición lo primero que preguntaba era: ¿cuál es el siguiente reto? En Londres 2012 me hablaba de ganar el oro en 2016. Y no salimos de Río cuando me dijo «me queda la medalla de oro en el mundial».  Tiene una visión de las cosas tremenda.   

¿En qué falla la sociedad?  

Valoramos las medallas, damos dinero a la gente durante mucho tiempo, no estamos dando premios cuando toca. Yo siempre lo he dicho y me revientan en prensa, pero me da igual: el ADO es el sistema para tener deportistas funcionarios. Si Mireia gana algo tiene que ganar un premio, ¿por qué? Porque se lo ha ganado. Si ese premio si es el triple de lo que gana hoy me da igual, pero a partir de aquí la tenemos que apoyar en su preparación. Y el control de lo que vamos a invertir lo tenemos que hacer nosotros, no el deportista. Te voy a ayudar, vas a ir de competición, de concentración, de entrenamiento en altura, te lo voy a dar todo, pero también te voy a apretar porque el dinero lo gestiono yo. Si ganas, entonces sí tienes un premio estupendo. Porque si a ti te doy 2.000 euros cada mes porque has hecho el mejor artículo del año, ya no vas a escribir otro artículo bueno porque te vas a relajar, estás en esta comodidad. Con este sistema del ADO quitamos el hambre de la gente.  

¿El hambre se entrena?  

Seguro, se enseña primero y se trabaja después. Cuando vine a España me quedé muy preocupado de la poca ambición que tiene la gente. No es porque no quieran ser buenos, todos van a levantar la mano si pregunto si quieren ganar en los Juegos, pero cuando explicas un poco el camino, el precio a pagar y lo que toca, las manos van bajando. Ahí estamos fallando, en no enseñar bien el camino y celebrar solo los éxitos y las medallas.

Fuente: ABC