Kiko Galván, que formaba parte del equipo Caja Rural hasta hace res meses, relata situaciones actuales de su deporte que te pueden llevar al límite mental y a recibir "muchos insultos que afectan"

El ciclista profesional español despedido por sus gamberradas en la carretera admite que perdió la cabeza porque "estaba quemado, no te dejan ni dar un paseo cuando estás en el hotel"

El pasado mes de noviembre el equipo Caja Rural anunció el despido de uno de sus ciclistas tras hacerse virales las gamberradas que decidió poner en práctica mientras entrenaba en una carretera catalana. Kiko Galván dio una nefasta imagen y acabó sin contrato.

En una entrevista en el Podcast 'Quinientosdoce' ha explicado la razón por la que  'perdió la cabeza' ese día: "En los últimos años había ciertos aspectos de este deporte que me estaban quemando".

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El ciclista despedido señaló aspectos que le estaban descolocando y levando a una situación límite a nivel mental:  "Lo pasaba mal, sobre todo en días antes de una carrera. Por ejemplo  antes de una carrera estabas muchas horas sin hacer nada, viendo pasar el tiempo, los días.... Estás en el sofá, descansando. No ves a la familia ni amigos porque tienes que estar sin hacer nada".

Para el exciclista de Caja Rural era muy duro "estar en un hotel en Francia, perdido de la mano de Dios y encima no puedes ni dar un paseo porque tienes que estar en el sofá o en la habitación con las piernas en alto. Eso es lo que me estaba quemando".

"Le pido a la gente que no me insulte tanto"


Kiko Galván siente que ha sufrido demasiado por un deporte que ama: "Yo había nacido para esto. Era una jaula perfecta, pero ahora he salido de ahí y veo que hay más vida.

El ciclusta sabe que se equivocó pero no considera que merezca tanto odio en redes sociales como ha padecido:  "Le pido a la gente que no insulte tanto. Sin querer te afecta".

A pesar de vivir un momento muy delicado, cree que aún merece una segunda oportunidad: “Dejar la bici no me duele. Lo que duele es otra cosa. Fallar. No estar a la altura, ni de los demás ni de uno mismo. En un oficio que te enseña a resistir, pero no a caer. A seguir cuando hay fuerzas, pero no cuando se acaba el contrato, el respaldo o la red. Eso sí, no me despido. Solo paro”


Kiko Galván lamenta su error y se disculpa públicamente: "Me equivoqué. Un error tiene consecuencias y las estoy pagando. Pido perdón a quien se haya sentido afectado. Nunca pensé que el ciclismo lo viera tanta gente. Siempre creí que éramos cuatro locos y ya".