El Giro llega al Mortirolo, la cima en la que Induráin cometió un "error garrafal" que terminó pagando luego con una pájara descomunal en un simple repecho
A Miguel Induráin nunca se le olvidará la tarde del 5 de junio de 1994. Ese día experimentó la primera gran pájara de su carrera como líder de equipo tras cometer un error garrafal en la subida al Mortirolo. Esa cima mítica que se sube hoy en el Giro de 2024 y que supuso el fonal de las aspiraciones de triunfo del ciclista navarro hace 30 años en el ronda italiana. El pentacampeón del Tour recuerda ese día en una entrevista con el Diario Vasco.
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¿Qué sucedió en aquella etapa?
Llevaba bien la carrera, pero en un puertito llegando a meta, el Valico di Santa Cristina, me quedé y perdí todas las opciones de ganar el Giro.
La carrera vuelve hoy allí.¿Cómo es la subida?
No es un puertazo duro, exigente, pero todo lo que está alrededor sí lo es. Están el Gavia, el Mortirolo, el Stelvio... Llegas allí con las fuerzas justas.
Queda en la memoria colectiva del aficionado que el Valico de Santa Cristina era poco más que un repecho, pero los números no dicen eso..
Es duro, pero viniendo de donde veníamos, que veníamos del Stelvio y del Mortirolo, parece poca cosa. Tiene duros los últimos tres kilómetros, que es donde me quedé. Pero tampoco es un puerto importante. Sí es exigente, pero es más lo que tienes antes. Esta vez también vendrán del Mortirolo.
¿Le siguen preguntando mucho por aquello?
Sí, la gente se acuerda. Sobre todo, gente de una edad, el resto lo ve en internet. Fueron momentos bonitos, de tensión, de lucha. Al final, gane quien gane, el Giro y cualquier carrera se tiene que disputar para que la gente se acuerde, y aquel año fue disputado. Enfoqué bastante bien aquellas etapas, pero un descuido por no comer, por no alimentarme bien, dio al traste con todo. Cuando estás arriba lo tienes que cuadrar todo, porque si no el rival te aprieta enseguida.
Pantani y compañía... Nombres importantes.
Sí. Pantani me dejó, le cogí, Berzin también se me fue y le cogí, se volvió a quedar... Hubo muchos cambios en la situación de carrera. Se andaba muy rápido y no hay descanso en esas zonas. Cualquier descuido, de comida o de lo que sea, te pasa factura.
Después de aquel año, ya no volvió al Giro. ¿Por qué?
Eso fue en 1994 y en 1995 diseñaron un Giro muy duro, muy exigente, que me complicaba para llegar al Tour con fuerzas y cambié de calendario. Iba sobre la marcha. Presentaban los recorridos y si me parecía que era muy duro lo dejaba pasar y buscaba otras alternativas. Yo en esas épocas siempre me centraba en el Tour, en llegar en las mejores condiciones.
¿El Giro tiene magia?
Sí. Igual no es la carrera que mejor organizada está ni la mejor, pero los ciclistas italianos la vivían muy intensamente. Luego, tiene puertos muy míticos y está cómo lo venden ellos, los italianos. Como corredor, no es tan estresante como correr en casa la Vuelta o como el Tour, más exigente. Es duro, pero lo llevas bien.
¿La maglia rosa es especial?
Ahí ha estado Juanpe. No es como en nuestros tiempos, que cuando cogías la maglia abrías los telediarios, pero ser líder del Giro de Italia es algo importante en la carrera de un ciclista.