Fran Tenza, entrenador de trail running,realiza aprovecha su experiencia en el Gran Trail Aneto para realizar una contundente crítica al creciente egoísmo que observa en la montaña por la obsesión por el cronómetro

"En ese momento del trail, con la chica con los cuádriceps bloqueados, pasó mucha gente, todos con el crono en la cabeza, sin mirar atrás, nosotros decidimos quedarnos con ella y socorrerla"

El trail running siempre se ha caracterizado por defender valores como la solidaridad y el compañerismo, pero experiencias como la que relata un entrenador en un trail en los Pirineos demuestran que esos valores van a menos.
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Fran Tenza, entrenador de trail running, comparte una preciosa experiencia que vivió en el Gran Trail Aneto. Donde no dudó en sacrificarse para ayudar a una corredora con problemas mientras decenas de corredores no paraban ni siquiera a pregunta qué pasaba,

¿Se están perdiendo los famosos valores de solidaridad del trail running? Al leer el relato de este corredor queda claro que se va a peor: 

 

"Tengo claro que en la montaña ayudar vale más que cualquier marca.



Km 27 de 56. Estábamos en la subida al Collado de Salenques, a unos 2.700 metros de altura, en la Vuelta al Aneto de Gran Trail Aneto. Terreno técnico, rodeados de bloques de roca y glaciares. Era, probablemente, la ascensión más exigente de una de las carreras más duras que he corrido.



Yo ya iba tocado. El mal de altura me golpea siempre y, a esa altitud, cada paso era un esfuerzo titánico. Pero de repente, una corredora cae a nuestro lado. Su cuádriceps estaba totalmente bloqueado.


Pasó mucha gente. Decenas de corredores con el crono en la cabeza, sin mirar atrás. Nosotros decidimos quedarnos con ella.



Le dimos cápsulas de sal, usamos el propio hielo del glaciar para bajar la temperatura, masajeamos con cuidado, probamos estiramientos... fueron muchos minutos de incertidumbre hasta que, por fin, recuperó la movilidad. Curiosamente, no la volvimos a ver; espero que pudiera terminar.

"Le dimos cápsulas de sal, usamos el propio hielo del glaciar para bajar la temperatura, masajeamos con cuidado, probamos estiramientos... fueron muchos minutos de incertidumbre hasta que, por fin, recuperó la movilidad. Curiosamente, no la volvimos a ver; espero que pudiera terminar"



Poco después, mi cuerpo dijo basta. En el km 32 tuve que retirarme por mareos y un golpe de calor.



¿Me arrepiento de haber parado cuando iba mal? Ni un segundo.



Las marcas se quedan en un papel, pero la montaña nos pone a prueba de una forma mucho más profunda: nos recuerda que, por encima del ego y del cronómetro, está el compañero. Si tienes la oportunidad de socorrer a alguien, hazlo. Siempre.



Llegar juntos vale mucho más que llegar primero. ¿Qué habrías hecho tú en esa situación?".