Antoine Vayer, polémico entrenador del equipo Festina en la etapa oscura del dopaje, comparte su teoría sobre los vatios exagerados y su relación con los tramposos

"En un subida de 40 minutos rodar a 410 vatios de media es un rendimiento sospechoso, 430 vatios es milagroso, y a 450 vatios es para un mutante, como hicieron Pantani y Armstrong en Alpe Duez y ya se acercan algunos actualmente"

En la peor época del dopaje hace dos décadas se dispararon los vatios medios en ascensiones largas. Esas exhibiciones terminando teniendo una explicación basada en el uso del dopaje. En la actualidad se repiten esas exhibiciones y vuelven a generarse múltiples sospechas.

En las últimas temporadas se está disparando la potencia en el ciclismo profesional. Se ven exhibiciones de vatios que para muchos son síntoma de una posible trampa. Antoine Vayer, exentrenador del equipo Festina entre 1995 y 1998, se inició en el cálculo de la potencia, medida en vatios, utilizando modelos matemáticos y físicos y explica sus sospechas cuando se superan ciertos límites.

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"El análisis de la potencia me sirvió para optimizar el entrenamiento (en Festina), y también para constatar los efectos del dopaje. Está claro que, en algunas situaciones de carrera, se podría decir que es imposible para un corredor rodar con ciertos niveles de potencia", asegura el entrenador.

 Los cálculos incorporan multitud de datos (tiempo de carrera, peso del ciclista y su bicicleta, la resistencia del aire, la gravedad, el coeficiente de fricción de rodadura, la densidad del aire...) y extrapolan el rendimiento de ciclistas de diferentes morfotipos al de un corredor tipo de 78 kg.

Las sospechas van desxde los 410 vatios en subidas de 40 minutos

A partir de estos trabajos, Vayer fijó los umbrales a partir de los cuales consideraba que un rendimiento era anormal: "a los 410 vatios en 40 minutos un rendimiento le resulta sospechoso, a los 430 vatios es milagroso, y a 450 vatios es un mutante, como pasó con Pantani y Armstrong y ahora con agunos ciclistas".

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En su ascensión récord de Alpe d'Huez en 1995 Marco Pantani desarrolló una media de 468 vatios, Lance Armstrong 455 en su ascensión a Hautacam en 2000, Alberto Contador 491 en el puerto de Verbier en 2009...

Vayer presenta su trabajo como alternativa a la detección del dopaje a través de los controles, donde ciertas sustancias no suelen ser detectadas: "Los vatios no revelan la causa, pero sí son la consecuencia del dopaje".

Estas cifras han suscitado polémica en el mundo del ciclismo. Dave Brailsford, responsable de Ineos, lo califica de "pseudo ciencia. En nuestro equipo ya hemos podido comprobar lo difícil que resulta obtener datos directos -recogidos de los sensores de las bicis-, precisos y poder procesarlos. Hacerlo de forma remota es todavía más complicado".

"Los vatios exagerados demuestran algo raro"

Brailsford añade que "trazar una línea y decir 'a partir de aquí, es dopaje', es una forma de pensar un poco radical. La historia del deporte humano ha demostrado que se podía ir más rápido de forma natural".

Frederick Cluster, entrenador e investigador de biomecánica, dice que poner un límite absoluto a partir del cual se decrete el dopaje es "científicamente e intelectualmente deshonesto".

"Entre un esfuerzo de 20 minutos como el del puerto de Verbier, y otro de una hora como el del Tourmalet, se pierde un vatio por minuto, lo que significa que entre los dos hay una diferencia de 40 o 50 vatios. La altitud también influye, se pierden entre el 7% y el 10% de VO2 (máximo volumen de oxígeno en la sangre que nuestro organismo puede transportar y metabolizar) cada 1.000 metros, y este modelo no lo tiene en cuenta. Se citan datos y nadie los verifica. Y se convierte en un chisme", explica el responsable de Ineos.

Vayer defiende que el dopaje siempre va un paso o dos por delante de la lucha contra los tramposos y los datos exagerados de potencia son un claro síntoma de que hay "algo raro".