Tony Rominger, mítico ciclista suizo, compara el ciclismo en el que se midió a Miguel Indurain con el actual en el que ve "siempre demasiados nervios y estrés"

"Indurain y yo disfrutábamos mucho del ciclismo y comíamos lo que queríamos, ahora van estresados, no se les ve alegres y las carreras son muy nerviosas"

Tony Rominger es uno de los grandes ciclistas de la historia. Ganó tres Vuelta a España, un Giro de Italia y apretó hasta el final a Miguel Indurain en el Tour de Francia de 1993 donde acabó segundo. El ciclista suizo sería un 'rara avis' en el ciclismo actual, ya que se convirtió en profesional con 25 años, pero al estar poco castigado, en una época en la que la edad de retirada se situaba entre los 32 y los 33 años, eso le permitió alargar su carrera hasta los 36 años.  

Sus duelos con el todopoderoso Miguel Indurain fueron muy sonados. Le puso las cosas difíciles y reconoce que vivió su profesión con mucho disfrute, algo que no ve en el ciclismo actual: "Creo que Indurain y yo disfrutábamos más. Cuando veo a los corredores en las llegadas no los veo alegres. Debe de ser por el estrés que llevan. Carreras muy nerviosas, se juegan mucho. Hay caídas es terribles".  

Uno de los grandes cambios que detecta respecto a su época es el aumento del riesgo en las carreras: "El ciclismo moderno lo veo complicado por las caídas. Es el gran problema, no sé qué ha pasado. Siempre hemos tenido caídas, pero no como ahora".   

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"En carrera no tragaba a Indurain pero luego éramos amigos"

Otra diferencia con el ciclismo de su época reside en el control absoluto de todas las variables: "Lo veo más profesional, más controlado en cuanto a comida, peso... Nosotros hemos podido comer lo que queríamos. Lo veo mucho más profesional. Otra cosa que ha cambiado mucho es el material. 

La carrera del ciclista suizo fue magnífica, pero se encontró con un muro insalvable para ganar el ansiado Tour de Francia: "¡Seguro que me habría gustado ganar un Tour! Creo que no habría dicho que no, pero creo que mi vida no ha sido distinta que si hubiera ganado uno. Tengo muy buen recuerdo de Miguel Indurain, como gran personaje y gran deportista. Seguimos en contacto. Para mí siempre fue un enemigo en la carrera y un amigo una vez pasada la línea".  

Rominger recuerda los duelos con Indurain, al que tuteaba en todas las competiciones salvo cuando llegaba el verano y se iniciaba el Tour de Francia: "En el Giro, la Vuelta o las clásicas era distinto al Tour porque Migue y yo competíamos uno contra otro, una vez ganaba él y otra yo. Aparte de los ciclistas del CLAS, es el único con el que tengo relación todavía. Es muy buen amigo y cuando nos vemos soy muy feliz. En la carrera no nos tragábamos  pero pasada la línea de llegada era un buen amigo. Lo respeto muchísimo porque es un personaje muy humilde y correcto".