El ciclista australiano, ganador del Giro de Italia 2022, explica los enormes sacrificios y la disciplina espartana que ha seguido para estar en forma en este Tour

Jai Hindley, el sorprendente líder que soñó con 6 años con ir al Tour y ha vivido "muchos meses como un auténtico monje de clausura"

Los padres de Jay Hindley recuerdan que cuando su hijo tenía 6 años y un día vio en la televisión una etapa del Tour de Francia dijo que "un día estaría allí corriendo con su bicicleta". Veinte años después ha logrado su sueño y, además, se ha enfundado el maillot amarillo tras un recital en la quinta etapa.  

"No puedo creerlo. Realmente no esperaba esto cuando me levanté de la cama por mañana. He estado viendo el Tour desde que era un niño pequeño, cuando tenía seis años, y nunca pensé que me encontraría con el maillot amarillo, pero aquí estamos", dijo Hindley después ganar la etapa.   

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El ciclista australiano reconoce que la preparación que ha llevado en los tres últimos meses para llegar en forma al Tour de Francia ha estado plagada de sacrificios y mucha disciplina: "Sabía que la única manera de llegar fuerte era vivir para entrenar, descansar y comer san. Para este Tour he vivido como un auténtico monje de clausura. Ha sido duro porque  apenas he visto a mi familia, me he entrenado a fondo, he ido a reconocer etapas, he hecho mucha preparación en altura. Ha sido duro pero es lo que hay que hacer".

"Es posible que nunca vuelva a tener un recorrido tan bueno"

A Hindley le encanta el recorrido de este Tour pero no se hace demasiadas ilusiones: "Es posible que nunca vuelva a tener un recorrido tan bueno para un ciclista como yo. Hays muchas subidas y solo hay una contrarreloj que también es corta y montañosa y eso me viene bien. De todas formas no me hago muchas ilusiones por ganar o un podio porque hay rivales mejores como Vingegaard o Pogacar".  

Cree en llegar a lo más alto es lícito y Hindley es prudente pero no se cierra a nada: “Sería un sueño estar algún día en el podio del Tour. No será fácil, pero es un sueño desde hace mucho tiempo. No muchos ciclistas han logrado eso, y el Tour es el santo grial del deporte, la carrera más dura y más grande del ciclismo . Vestir el maillot amarillo o estar en el podo lo veía como algo irreal pero ahora ya lo he conseguido. Es un sueño cumplido".  

El mito del Tour le enamora y cre que su preparación ha sido perfecta para disfrutarlo y pelear por lo máximo: "Escuché siempre historias sobre cuánta presión hay en el Tour. Es la carrera más grande en el deporte, por lo que, naturalmente, hay más presión y atención involucradas. Es un gran evento y me he preparado para ello lo mejor que puedo".