Marino Lejarreta desvela las flojas pretemporadas de ‘cicloturista’ que se hacían en los 80 “no como ahora que van todo el rato a 50 km/h y entrenan mucho más fuerte”
Uno de los corredores más admirados por los aficionados en la historia del ciclismo español es Marino Lejarreta. El ‘Junco de Bérriz’ ganó la Vuelta a España en 1982 y se subió otras dos veces al podio. En las otras grandes vueltas también destacó, sobre todo en el Giro de Italia metiéndose siete veces en el ‘top 10’, y en el Tour de Francia en el que entró tres veces entre los 10 mejores.
Lejarreta tiene claro lo que ha cambiado el ciclismo de antes con el de ahora y narra las anécdota que vivió en su primer año como profesional ya que le coincidió con el servicio militar obligatorio. “Mi primer año como profesional fue un poco especial, porque por desgracia tuve que cumplir el servicio militar, que por aquel entonces era obligatorio y me coincidió. La primera carrera que corrí fue la Costa de Azahar, una vuelta en la que te podías retirar y salir al día siguiente. Eran cinco días y tuve que ir después de una semana de maniobras en la que estuve durmiendo en una tienda de campaña. El director me dijo que tenía que ir porque sino no había manera de debutar y allí fui. Por lo menos una de las etapas si que la pude acabar, aunque me costó dios y ayuda. Después, cuando empecé a coger la onda tras la Vuelta a España, tuve que volver al cuartel y allí perdí la forma al no tener la posibilidad de entrenar bien”, comenta la leyenda del ciclismo español.
Lejarreta tiene claro que la carrera que más le costó fue el Tour de Francia ya que no sabía bien como correrla. “El ciclismo de antes no es como el de ahora en el que se conoce todo. El Tour de Francia yo lo aprendí desde dentro de la carrera no entrenándolo como se hace ahora. En lo primeros años siembre acababa explosionando y tarde muchos años en saber como debía correrlo”, comenta el ciclista vasco.
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Uno de los aspectos que más admiraban los aficionados de Marino Lejarreta era su espíritu combativo que le hacía querer estar en la salida en todas las grandes vueltas, algo que ahora es impensable en las estrellas del ciclismo. Aunque parezca increíble Marino Lejarreta corrió cuatro temporadas las tres grandes vueltas pero para aumentar la dificultad esto lo llegó a hacer tres años seguidos.
“Lo de las tres grandes era una cosa que escuché a José Luis Uribezubía, que fue corredor del Kas. Me comentaba en esas cenas típicas de invierno que aquello era una cosa casi imposible, que él llegó al final del Tour de Francia roto porque se le hizo súper largo. Y a mí me tocó un poco la fibra… Si es muy difícil lo tengo que hacer yo también, me dije. Me metí en la aventura para experimentar cómo lo asimilaba y la tercera carrera, que era el Tour de Francia, me salió la mejor de mi vida. Me pareció incluso fácil y decidí que si me iba bien, por qué no repetirlo. Cuando corres una carrera no es para pasar el rato. Si que es cierto que en la Vuelta a España iba a por alguna etapa o a trabajar por el equipo. Aunque sí que hubo algún año que quise disputar a tope las tres y al final me vine abajo. Hubo uno que hice dos entre los cinco primeros, pero en el mismo año no conseguí nunca meterme entre los diez primeros en todas. Aunque si hubiera ido a por ello quizás se pudiera haber hecho, pero tendría que haber corrido con algo más de conservadurismo y eso era una cosa que me costaba mucho hacer”, comenta el ganador de la Vuelta a España.
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Para Lejarreta el principal cambio con el ciclismo de ahora que todos los ciclistas llegan a tope desde la primera carrera, algo que no le pasaba en su época y que le impidió, por ejemplo, poder llegar en buen estado de forma a la Vuelta al País Vasco.
“Una de mis espinas es no poder haber ganado la Vuelta al País Vasco que era al comienzo de temporada pero a mí me pillaba en un estado de forma menos óptimo. Nosotros a lo largo del año hacíamos entre 30.000 y 33.000 kilómetros pero a la primera carrera llegabas sólo con 2.000 kilómetros de entrenamiento, algo que ahora es impensable con las pretemporadas y concentraciones que se hacen en invierno. También hay que tener en cuenta que ahora los entrenamientos también son más fuertes. No es lo mismo ir a 30 km/h como íbamos nosotros muchas veces que ahora que van todo el rato a 50 km/h”, comenta Lejarreta.
Fuente: planetaciclismomagazine