Pedro Delgado: “Yo era un mierdecilla pero nunca me he callado ante nadie aunque luego...”
Pedro Delgado es uno de los ciclistas más queridos y recordados por los aficionados. Su manera de correr le hacía un corredor especial ya que juntaba éxitos y ‘cagadas’ por partes iguales, algo que le acercaba aún más al público del ciclismo.
“Sin saberlo, con mi actitud, conquistaba el corazón de la gente. Se murió mi madre en pleno Tour de Francia y un montón de madres lloraron esa pérdida como si fuera cercana. Otra gente me dice que sus abuelas me tenían como ídolo. La vida son emociones fijas y hay algunas que yo desperté que están en la memoria para siempre”, comenta el campeón del Tour de Francia.
Pedro Delgado tuvo errores importantes a los largo de carrera pero la más recordada fue en la prólogo del Tour de Francia de 1989 cuando apareció 2’40’’ tarde a la salida. El año anterior había ganado y se presentaba en Luxemburgo como líder pero ocurrió algo que seguro será irrepetible.
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“Es, con diferencia, el tema sobre el que más me preguntan en mi vida. Me vine abajo por gilipollas también en la etapa del día siguiente”, comenta la leyenda del ciclismo español.
En su libro autobiográfico ‘La soledad de Perico’ también se trata su positivo por probenecid en el Tour de Francia de 1988.
“El positivo por probenecid (sustancia que no estaba prohibida por la UCI) en el Tour que gané en el 1988 claro que se toca en el libro. La noticia salió por la tarde-noche y a la mañana siguiente estaba en todas las portadas. Ese día llegué al control de firmas acojonado… salí ante el público y todos aplaudieron, con gritos de ‘¡Perico, Perico!’. Fue increíble”, comenta el ciclista segoviano.
Pedro Delgado reconoce que haber ganado algún Tour de Francia más y que puede que tengan razón los que le tachaban de borde en su época como corredor.
“Reconozco que tenía piernas para haber ganado algún Tour más. Siempre fui un rebelde. Era un mierdecilla, pero no me callaba ante nadie. Algunos periodistas no paraban de señalarme. Solo podíamos llamar dos o tres veces a casa, porque era carísimo, y mi familia me preguntaba si todo lo que contaban sobre mí era cierto. Me cabreaba ¿Era borde? Puede ser, pero siempre estaba concentrado en lo mío, una vez liberado de la presión podría hablar mejor. Nuestro trabajo era ganar carreras, no ser simpático”, comenta el doble ganador de la Vuelta a España.