"Pogacar a los 19 años se hartaba a Pizzas y entrenaba a su aire mientras Seixas lleva desde los 14 años pesando la comida y haciendo altitud desde los 16"
Paul Seixas ha irrumpido en el ciclismo profesional como un huracán adolescente que no para de romper moldes. Hace dos semanas se convirtió con solo 19 años en el ganador más joven de una vuelta Wolrd Tour de una semana y esta semana ha ratificado su talento precoz arrasando en la prestigiosa Flecha Valona y convirtiéndose en el más joven de la historia en ganar esta carrera.
Estas exhibiciones han llevado a la afición y la prensa a comenzar a comparar su precocidad con la de Tadej Pogacar. El ciclista francés ha explotado antes que el esloveno, ya que a los 19 años el tetracampeón del tour aún era amateur y no ganó su primera carrera profesional hasta los 20 años.
Seixas y Pogacar han vivido épocas completamente diferentes en su etapa de formación, ya que mientras el esloveno vivió una etapa en la que aún no se había producido une radical evolución en la nutrición y el entrenamiento, mientras el ciclista francés lleva trabajando como u profesional del World Tour con todos los avances desde que tenía 14 años.
El fisiólogo danés Ken Carlsen lo resume de una manera muy clara: "Pogacar a los 19 años se hartaba a Pizzas y entrenaba a su aire mientras Seixas lleva desde los 14 años pesando la comida y haciendo altitud desde los 16".
Decathlon le descubrió con 14 años y ha ido puliendo su tremendo talento con mimo y al detalle. Alexandre Pacot, su entrenador desde la categoría sub 16, es una de las personas que mejor le conocen y que vio un potencial descomunal desde sus primeras pedaladas: "Paul es joven y aún tiene cosas por aprender, pero desde casi niño ha sido muy profesional. En el equipo de desarrollo trabajamos con él aspectos fundamentales: nutrición, descanso, entrenamiento, táctica. Y hoy, su enfoque es excelente".
Meses fuera de casa en la altitud de Sierra Nevada
Un aspecto clave para ser una estrella es la fortaleza mental y en ese aspecto Seixas muestra una madurez impropia de su edad. "¿Presión? No, no siento eso. No me fijo mucho en esas cosas. Ya se que estoy en el foco, se habla mucho de mí, pero lo que tengo que hacer es lo que me gusta, que es subirme a la bici y dar pedales", afirma el ciclista francés.
"Paul es joven y aún tiene cosas por aprender, pero desde casi niño ha sido muy profesional. En el equipo de desarrollo trabajamos con él aspectos fundamentales: nutrición, descanso, entrenamiento, táctica. Y hoy, su enfoque es excelente"
Hace un año en Decathlon pusieron a un prestigioso un entrenador personal como Alexandre Pacot para ayudar a progresar a su estrella. Le inculcó una rutina y le marcó las pautas alimenticias que Seixas cumple a la perfección. Los resultados llegaron enseguida. El equipo amplió su equipo de trabajo a su alrededor. Gregarios para la vida. Le recomendaron que se aislara de las redes sociales. Y eso hace. Apenas las mira, asegura su entorno. Le cuentan lo mínimo.
Otro aspecto en el que su desarrollo es completamente diferente al de Tadej Pogacar es la planificación y entrega en el entrenamiento. Desde los 16 años hace concentraciones en altitud y en los dos últimos años ha multiplicado ese tipo de trabajo que le ha hecho disparar su rendimiento. Desde los 18 años acumula entrenamientos de 5 y 6 horas mientras en UAE cuidaron mucho el volumen del ciclista esloveno y hasta los 20 años no aumentaron la cantidad de tiempo y kilómetros para no quemarle.
Por ejemplo, este invierno se pasó dos meses en Sierra Nevada. Alejado de su familia y de su novia. Este trabajo espartano no le genera ningún problema: "Sabemos por qué lo hacemos, son sacrificios que hay que hacer para rendir y está dando resultados".

