Pogacar relata el carísimo precio pagado por ganar la Milán San Remo: "Junto a delincuentes al volante me jugaba la vida entrenando dos veces por semana en esas carreteras"
Hace un par de años Tadej Pogacar sentía que la Milán-San Remo sería una monumento imposible de ganar para un ciclista de sus características y aseguraba de manera metafórica que le llevaría a la tumba. Ahora, tras ganar la edición de 2026 admite que se ha quitado un enorme peso de encima y dejará de una vez de ponerse en riesgo su vida en esas carreteras italianas "llenas de conductores con actitudes delictivas".
Nada más lograr la victoria en la ciudad costera italiana lanzó un mensaje que denota lo que ha sufrido entrenando en ese asfalto: “Creo que por fin puedo dejar de venir a San Remo una o dos veces por semana para entrenar, la próxima vez será para tomar una focaccia".
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El ciclista esloveno reconoce que no se sentía cómodo en esos entrenamientos: “Es muy duro ir a entrenar a San Remo durante todo el invierno. Me ayudó mucho que Florian Vermeersch estuviera conmigo unos días. Hicimos un buen entrenamiento también con el exciclista profesional italiano Niccolò Bonifacio. Creo que conoce esta carrera mejor que nadie en el mundo. Tenerlo como mentor me enseñó, en muchos sentidos, cómo afrontar este recorrido. Estoy agradecido de haber encontrado un buen grupo con el que entrenar y que me haya enseñado hasta los detalles más pequeños".
Pogacar reside en Mónaco, a unos 40 km de San Remo, por lo que no tuvo que recorrer grandes distancias para reconocer el recorrido de la carrera. Pudo vivir en su ciudad natal y, al mismo tiempo, comprobar regularmente los ascensos y descensos, algo que sin duda influyó en su éxito este año. Pero incluso si la proximidad era una ventaja, había razones por las que consideraba todas esas sesiones de entrenamiento como algo negativo.
"En San Remo arriesgas tu vida cada vez que sales a entrenar"
“Básicamente, arriesgas un poco tu vida en cada entrenamiento al que vas aquí. Sin ánimo de ofender, pero en las carreteras italianas a veces el tráfico es un poco delictivo”, señala el tetracampeón del Tour de Francia.
Pogacar denuncia el mal estado actual de esas vías italianas aunque señala que se están empezando a mejorar algunos aspectos: "Están construyendo buenos carriles bici, así que quizás en unos años sea un paseo costero realmente agradable".
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Se suele decir de la Milán-San Remo que es la clásica más fácil de recorrer, pero la más difícil de ganar. En vista de lo que dijo Pogacar, tal vez se podría modificar esa afirmación para decir que es la Clásica más difícil de preparar, al menos psicológicamente: "Esta carrera también exige un gran esfuerzo mental. Es una de las carreras más impredecibles en las que he participado. Creo que es una de las carreras más impredecibles del mundo".
Pogacar ya ha apagado la llama de la pasión que le generaba esta clásica monumental y parece en paz consigo mismo: "Es un gran alivio haber ganado finalmente. Llevo muchos años entrenando aquí. Lo echaré de menos. Creo que es sin duda una de las victorias más importantes de mi carrera. Necesito asimilarlo un poco".