"Si hace una década me dices que los esprinters se iban a jugar como pasa ahora la victoria tras hacer poco antes de la meta una subida de una hora habría dicho que era imposible "
Carlos Verona lleva 13 años en el ciclismo profesional y reconoce que en los "últimos cinco el cambio ha sido radical, espectacular en todos los sentidos". El ciclista madrileño cree que el principal cambio reside en el nivel medio del pelotón, donde cada vez hay ciclistas que pasan con más comodidad la alta montaña, incluso los esprinters ya no se quedan a cola de pelotón cuando llegue un puerto de primera.
"No sé si el material, la nutrición o el entrenamiento pero hoy en día el ciclismo está muy profesionalizado y para mí las últimas dos grandes han sido un ejemplo. El día que llegamos a Villablino en la vuelta a España había 70 corredores en un esprint después de hacer una subida de una hora, eso parecía imposible, pero hoy en día hasta los esprinters pasan este tipo de días. El nivel ha subido muchísimo, pero la gente no se puede imaginar. Yo tengo todos mis números registrados y mis datos desde que pasé a profesionales y estamos hablando de deportes distintos", apunta el ciclista del Trek.
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El ciclista madrileño señala que "el cambio es radical. Se ha profesionalizado mucho, se ha globalizado mucho y ha hecho que cada vez gente con más talento de lugares diferentes en el mundo y que haya cada vez más dinero para poder investigar más. Para mí el mayor cambio se ha dado en tres cosas: entrenamiento, nutrición y material. Material especialmente en ruedas, tubeless, los neumáticos. Ha habido un gran desarrollo hace que todo el mundo vaya mirando los detalles y se vaya muy rápido".
"Tener tantos datos ayuda"
En el debate sobre los beneficios y los perjuicios del exceso de información, Carlos Verona se posiciona a favor del conocimiento para saber traducirlo a rendimiento: "Tener tantos datos y saber en todo momento cómo está tu cuerpo ayuda. Tenemos mucha telemétrica y te ayuda a monitorizar todo y antes de cometer errores poder cambiar el rumbo y tener margen reconducir la situación.
Carlos Verona defiende la apuesta por puertos cada vez más duros y explosivos, cree que dan un gran espectáculo y tiene claro cuál es el más duro con diferencia: "Sin duda es el Angliru el que gana por goleada. El Angliru realmente para mí es lo más duro que ningún he subido nunca. Se habla de las rampas del Cuitu que son muy duras, pero son más cortas que las del El Angliru , que es como una rampa eterna"
Con 32 años el ciclista madrileño no se pone aún fecha de caducidad en un ciclismo cada vez más exigente para los competidores de su edad: "Iré año a año. Tengo un año más de contrato, si puedo intentaré extender uno o dos más y después iremos viendo año a año. Yo creo que al terminar esta década, hasta el 2029 o 2030 sería el máximo al que podría llegar a este nivel. Hay que seguir mejorando cada año y con profesionalidad, seguiré dando pasitos y no quiero llegar a esa curva hacia abajo".