"Todos creen que el Tour de 1989 lo gané por usar el manillar de triatleta pero sin la jugada sucia de mi director en Alpe d'Huez destrozando el coche del jefe de Fignon habría sido imposible"
El Tour de 1989 ha pasado a la historia por haber sido el que reflejó menos diferencia de tiempo entre el primer y segundo clasificado. Greg Lemond se llevó por sorpresa esa edición tras remontar la diferencia que le llevaba Laurent Fignon en una última etapa contrarreloj en París en la que todo parecía decidido.
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Las crónicas de la época han hecho pensar que la clave de esa victoria inesperada del ciclista estadounidense fue fruto de su innovadora apuesta por los acoples de triatlón que le levaron a ser más aerodinámico y le ayudaron a limar la diferencia con el ciclista francés. Sin embargo, Greg Lemond en u documental reciente ha ofrecido otra clave que él considera aún más importante.
"El manillar de triatleta fue una decisión que ayudó a ganar, eso está claro, pero yo habría llegado a esa contrarreloj sin posibilidades de ganar si mi director no hubiese jugado sucio en la etapa de Alpe d'Huez", apunta Greg Lemond.
El ciclista estadounidense recuerda que esa etapa fue un suplicio: "A falta de 10 kilómetros para la cima empecé a encontrarme mal pero supe poner cara de póker, así que Fignon y Delgado no supieron ver mi debilidad. Sin embargo, Cyrille Guimard, que había sido mi director en La Vie Claire, me conocía y sabía que mi manera de pedalear no era normal".
Otro que se dio cuenta de que Greg Lemond no estaba atravesando un buen momento fue Jose de Cauwer, director del equipo Ad Renting, que anticipó el movimiento de Cyrille Guimard y decidió evitar que contactara con Laurent Fignon: "Mi director se dio cuenta de que el director de Fignon quería adelantarle y avisar a Fignon. era una época en la que no había pinganillos así que la única manera de avisar a un ciclista era llegar a su altura y decirle lo que estaba viendo. Mi director le bloqueó una y otra vez y le destrozó el coche a golpes y así evitó durante dos kilómetros que pudiera llegar a la altura de Fignon. Eso fue clave para no perder mucho más tiempo".
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Tras una lucha a golpes entre ambos coches, Cyrille Guimard consiguió llegar a la cabeza de la carrera y avisar a Fignon: "Cuando llegó le dijo a Fignon que atacara ya, sin esperar un segundo, que sabía que yo estaba muerto y había que escaparse sí o sí. Fignon atacó pero ya no quedaba demasiado hasta la meta. Si hubiese atacado dos kilómetros antes me habría dejado fuera de carrera seguro pero mi director lo impidió".
Lemond tiene claro que en la época actual el Tour lo habría perdido: "Ahora al ciclista se le puede avisar al instante con el pinganillo y la estrategia es radicalmente diferente. Yo iba muy mal así que me dieron vida y lo supe aprovechar al final de la carrera y gané un Tour que ese día tenía casi perdido".