Vingegaard culpa a sus escasos 59 Kilos frente a los 66 de Pogacar del "mayor susto sobre la grava suelta del sterrato a falta de 22 kms para meta"
Recuerda Tom Doumolin que cuando conoció a Jonas Vingegaard en la concentración de Jumbo Visma en 2019 se quedó impresionado por su físico: "La verdad es que le vi demasiado delgado, para su estatura era muy liviano y me impacto su físico".
En ese momento el ciclista danés tenía 23 años y llegaba de un equipo menor como era el Coloquick. A Dumoulin le explicaron que se trataba de un ciclista con mucho potencial en la montaña y que ese peso tan escaso le iba a beneficiar.
En Visma siempre han defendido que cuanto más delgado mejor para Jonas Vingegaard. De hecho, con 1,75 ha ganado dos Tour de Francia con solo 59 kilos. El ciclista danés mide solo un centímetro menos que Tadej Pogacar pero su peso ideal de competición es de siete kilos menos que el del ciclista esloveno.
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Ese peso tan bajo le genera una enorme ventaja en las etapas de alta montaña, ya que necesita menos energía para realizar las ascensiones, pero le genera algunos problemas en algunas etapas, sobre todo en los descensos y le puso pasar una enorme factura en la etapa del pasado domingo en el sterrato. Su bajo peso le generó mucha inseguridad al verse en riesgo por el escaso control que tenía sobre la biciclera.
Vingegaard reconoce que estar demasiado delgado fue un hándicap en los tramos de grava: "En uno de los últimos sectores, Tadej tomó un pequeño hueco. Ese no era mi sector, porque allí la grava y las piedras estaban muy sueltas. A alguien de mi peso le costaba controlar la bicicleta. Abrió una brecha allí, pero afortunadamente tenía compañeros de equipo súper fuertes conmigo que siempre me mantuvieron en posición",
"El peso importa mucho en los descensos"
Merijn Zeeman, mánager de Visma, reconoce que tras el descenso del Galibier hay cierta preocupación por la ventaja de peso de Pogacar que puede llevar a Vingegaard a tomar más riesgos a su pupilo: "En el Galibier se pudo ver que el peso importa mucho en los descensos. La considerable diferencia de peso entre Vingegaard y Pogacar fue decisiva en el Galibier pero esperamos que el resto del Tour sea diferente".
Martijn Redegeld, responsable de la nutrición de Visma, asegura que Vingegaard no para de comer pero su metabolismo quema todo muy rápido: "Jonas tiene la ventaja de que le gusta todo, aunque sí pide que haya bastante variedad. Los cocineros saben que con Vingegaard por la mañana quiere dos rebanadas de pan y un huevo, además de fruta. Después de la carrera toma pasta o arroz, y puede ser que si necesita recuperar más energía se coma una pizza o una hamburguesa…".
En Visma están convencidos de que el peso que ha sido un hándicap en la primera semana se convertirá en una enorme ventaja en la segunda y, sobre todo, en la durísima tercera semana, en la que el desgaste para Pogacar será mayor tras el Giro y en la que Vingegaard debe ir a más tras su periodo de descanso obligado a causa del grave accidente que tuvo el pasado 4 de abril en la Itzulia.