Vingegaard sella un insólito pacto con su mujer que pone en bandeja el triunfo de Pogacar en el Tour 2025: "Trine y yo hemos decidido que antes que ganar está..."
La caída de Jonas Vingegaard en la Itzulia de 2024 supuso un antes y un después en la carrera del ciclista danés. 12 días en una UCI y ver muy de cerca la muerte han tenido un enorme impacto en la visión actual que la estrella danesa tiene del ciclismo. Su manera de correr a partir de ahora va a ser mucho más prudente y eso puede hacer aún más difícil la pelea en el próximo Tour de Francia con Tadej Pogacar. El líder de Visma irá al combate con una mano atada a la espalda.
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Jonas Vingegaard y su mujer Trine Marie han sellado un acuerdo que podría poner en bandeja la victoria de Pogacar en el próximo Tour, ya que ambos han acordado que "antes que ganar está la vida y evitar riesgos".
El gravísimo accidente en la pasada Itzulia removió los cimientos de la familia Vingeggard y a partir de ahí han tomado decisiones que aumenten la seguridad. Una de ellas es incluso que la estrella danesa salga a entrenar con luces delanteras y traseras.
La inclusión de estas luces en la bicicleta son sólo una pequeña parte de lo que Jonas Vingegaard ha adaptado en los últimos meses en su enfoque del ciclismo. La seguridad ha sido un tema que ha disparado su peso para la familia Vingegaard.
"Me dije, ¿Jonas, cuánto estás dispuesto a sacrificar"
Cuando Jonas Vingegaard yacía completamente inmóvil en una ladera y tosía sangre, inicialmente pensó que terminaría su carrera si sobrevivía al accidente. A partir de ahí se hizo una pregunta clave: "Me dije, ¿Jonas, cuánto quieres sacrificar? Por supuesto que es trabajo, pero no es necesariamente trabajo como tal. Es porque me gusta el ciclismo".
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Tras consultar con su esposa, se preguntó si valía la pena seguir como ciclista. Como es bien sabido, la pasión por el ciclismo venció al miedo a lesionarse y este verano volvió a competir en el Tour de Francia, pero una cosa tenía que cambiar para que toda la familia tuviera buenas sensaciones cuando Jonas Vingegaard volvió a sentarse. en la bicicleta: "Hablamos mucho mi mujer y yo sobre cómo debería manejar la bici de forma más segura en el futuro si quisiera competir y tuvimos claro que había que reducir los riesgos al máximo".
El dos veces ganador del Tour de Francia reconoce que está dispuesto a asumir las consecuencias puramente deportivas de ir a veces más despacio por el bien de su familia y su propia seguridad: "Si, por ejemplo, siento que un descenso es demasiado peligroso, me lo tomaré con calma. Luego puedes intentar volver a subir más fuerte en la siguiente montaña, obligará a hacer un esfuerzo extra pero no me la jugaré de nuevo".
"Es mejor llegar sano y salvo a la meta que ganar"
Cuando Jonas Vingegaard se dio cuenta de que quería continuar su carrera a pesar del accidente, contó con todo el apoyo de su esposa, siempre y cuando comenzara a escuchar sus instintos. "Cuando sientes: "Esto no está bien, está superando mi límite", entonces paras y ya no importa si ganas una etapa", explica la mujer de Jonas Vingegaard.
Jonas Vingegaard pone como ejemplo de su cambio en la manera de competir en la undécima etapa del Tour de Francia de este año, cuando Pogacar atacó poco antes de un descenso: "Después de mi caída no quería correr el mismo riesgo y volver a caer y, por eso, perdí un poco de tiempo allí, luego hice un esfuerzo subiendo, le alcancé y gané la etapa".
Trine Marie cree que los líderes deben dar ejemplo e intentar reducir los riesgos en las carreras: "Generalmente hablamos mucho de que el ciclismo se ha vuelto más peligroso y creo que si los líderes toman precauciones, los demás se harán más prudentes. Si Jonas y Tadej se frenan y dicen "Esto es demasiado rápido, es demasiado violento. Los ciclistas señalan mucho a los organizadores de la carrera que deberían hacer las pruebas más seguras, y yo también lo creo, pero también creo que gran parte de la responsabilidad es del corredor".
El propio Jonas Vingegaard se ha dado cuenta de que al principio de su carrera había despreciado el peligro real de competir en bicicleta y en la Itzulia lo pagó caro: "Siempre fui un poco indiferente al respecto. He estado pensando que a mí no me pasaría. Pensaba que era bueno dirigiendo mi bicicleta y era bueno esquivando las caídas. Pero en algún momento simplemente sucede y a mí me tocó. Ahora tengo claro que es mejor llegar sano y salvo a la meta que ganar".