Armstrong es sólo la punta del iceberg de una época oscura del ciclismo
Lance Armstrong haconfesado que se dopó, que engañó al sistema, a los aficionados…pero no a sus compañerosde profesión. El americano se ha visto totalmente obligado a confesar el dopajetras ser abatido por la gigantesca maquinaria de la USADA y sus abogados handomado su ego para evitar males mayores. Estados Unidos es un país que se cebacon el mentiroso pero que es magnánima con el arrepentido, con quien pideperdón y reclama una segunda oportunidad. Reconocer su inmenso fallo comodeportista le traerá más beneficios que perjuicios. En el callejón sin salidaque le había dejado la USADA sólo le quedaba una salida y era confesar.
Sin embargo, en suconfesión ha dejado una durísima crítica al ciclismo de la década de los 90 delsiglo pasado y comienzos del siglo XXI. Si nos creemos a pies juntillas queArmstrong ha sido sincero en su confesión deberíamos creernos que también escierto que en su época de apogeo el ciclismo era un deporte sucio y sincredibilidad.
Armstrong es untramposo, un deportista que ha faltado al respeto a su deporte y a losaficionados pero lo triste es que no es más que la punta del iceberg de unaépoca que ha dejado maltrecha la credibilidad de un deporte que cada vez lo creepuro menos gente.
Si se realizara lamisma persecución que se le ha hecho a Armstrong al resto del pelotón ¿cuántoscaerían? Esa es la cuestión también, que el ciclismo ha vivido una larga épocade mentiras podridas y que Armstrong ha sido el más carismático y popular delos tramposos pero desgraciadamente es un número más de una larguísima lista detramposos.
La pregunta deOprah Winfrey a Armstrong sobre si era posible ganar siete tour sin doparseestaba mal formulada, más bien se debería haber reducido a ganar uno solo.Según Armstrong todos sus rivales jugaban con sus mismas armas y los hechos hanprobado que tiene gran parte de razón. Han caído Rijs, Ulrich, Pantani,Vinokourov, Basso, Rasmusen, Virenque, Contadoretc…
¿Es creíble elciclismo que vivió Armstrong? ¿es creíble el actual? Lo que no es creíble es elorganismo que lo dirige y que no ha sabido conseguir el método para acabar conla lacra del doping. En los 90 los ciclistas sabían perfectamente cómo burlaral sistema y lo hicieron cientos de ellos. Si todos sabían driblar al sistema ytodos luchaban por el mismo premio es lógico pero no ético que se saltaran lasnormas.
Es cierto que eshabitual espacir la m… cuando a alguien le salpica un caso como este, peroArmstrong no es el primero que habla de esa época y de la suciedad delciclismo, un deporte que seguirá siendo poco creíble mientras las pruebas siganapostando por el esfuerzo sobrehumano. Hay que reinventar el ciclismo o nadiese lo creerá.