Vitoria es una competición para hacer todos los años... vaya pasada de Triatlón
El Triatlón de Vitoria es una competición para hacer todos los años. Así es como defino este triatlón y creo que todo el que haya participado opinará lo mismo o parecido. Como a todo, se le puede sacar pegas, pero en líneas generales se nota que está hecho con muchas ganas y dedicado a los deportistas y se nota en cómo han cuidado los detalles.
Detalles como recibir una gran cantidad de mails previos a la prueba, donde te informaban de absolutamente todo, además de un briefing con preguntas abiertas el día antes de la competición, por lo que si un atleta no conocía algo, no era porque la organización no hubiese puesto empeño.
La zona de recogida de dorsales y feria del corredor es muy buena. Además, estuvo muchos días abierta y evitaba la masificación y las colas para recoger el dorsal.
El ambiente es increíble, desde que llegabas a Vitoria encontrabas carteles del triatlón, marquesinas.... y todo la gente estaba volcada en el evento. El que corriese y no se le pusiera la piel de gallina al bajar de la bici y recorrer los doscientos metros del pasillo de transición, esa persona no tiene alma.
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La competición como tal, muy bien organizada, tuve la suerte de vivirla compitiendo en el half después estar en el full hasta más de las ocho de la tarde y con todos los amigos y conocidos que me encontraba, coincidíamos en lo mismo, "vaya pedazo de triatlón".
La natación se disputa en un entorno precioso, en el pantano de Landa. A nivel logístico, un poco pesado, pero la organización lo solventó poniendo autobuses desde el sábado por la tarde para llevar las cosas a la T1 y el domingo trasladando a los atletas y familias a la salida.
La bici se ubica en una zona de constantes sube y baja, que la hacen rápida e incómoda a la vez. Propicia los calentones, ya que la gente se ve rápida, aprieta más y cuesta dosificar para la carrera con un entorno que te hace disfrutar.
La T2... sólo por volver a pasar por esa T2 repetiría el triatlón todos los días. Bajar de la bici y correr por un pasillo de dos metros de ancho, totalmente abarrotado de gente animando.. el que lo ha vivido sabe de lo que hablo, y el que no, tiene que probarlo.
La carrera a pie, aunque "ratonera" por la disposición, se nota que estaba pensada para el corredor. Muchas zonas de sombra, muchos y buenos avituallamientos y un gran ambiente.
Y el punto final, la meta. Espectacular al lado de la plaza de la Virgen Blanca con una grada y pantallas gigantes y un gran recorrido que te hace disfrutar a lo grande de tus últimos metros en una prueba. Eso que siempre recuerdas y te incita a repetir.
Sólo puedo dar la enhorabuena a todos los participantes y a la organización, hacéis un triatlón increíble.
PD: Al final el 65 de la general y 15 en mi GGEE. Vaya pasada de Triatlón.