Los aficionados alucinan en la presentación del ciclista nórdico, uno de los mejores clasicómanos de la última década, con el equipo Intermarché

Kristoff, la estrella de las clásicas que se siente orgulloso de su barriga tras la pretemporada

Los aficionados al ciclismo alucinaron al comprobar la tremenda corpulencia del ciclista noruego Alexander Kristoff en su presentación con el equipo Intermarché, con el que debuta esta temporada. "Kristoff es un globero más, uno de los nuestros", señalaba irónico un ciclista aficionado con orgullo al ver los kilillos de más del ciclista nórdico.   

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Kristoff no forma parte de esa nueva generación de ciclistas que, como señala Abraham Olano, "son solo huesos y piel, sin un gramo de músculo". El ciclista noruego es un fiel seguidor de la antigua escuela, esa que se relajaba en la pretemporada y llegaba con entre 8 y 10 kilos de más tras el mes y medio de parón tras parar las competiciones.   

Su estilo como ciclistas es la del clasicómano, como demuestra su triunfo en la Milán-San Remo en 2014, requiere de un físico rotundo, donde no abunda la ligereza excesiva. Sin embargo, esta temporada se ha abandonado por completo y se encuentra en 87 kilos, 10 más de lo habitual, mientras que el resto de sus rivales, como reconocía Josean Fernández Matxín, mánager del Emirates, "ya es raro que un ciclista vuelva en enero con más de 1 kilo de más respecto a cuando paró antes de la pretemporada".  

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Al estilo Indurain en pretemporada

La mentalidad de Alexander Kristoff recuerda a la de un mito como Miguel Indurain, que al igual que el noruego cuando llegaba su época de vacaciones se olvidaba por completo de las restricciones en la dieta que le imponían en época de competición y era capa de llegar a enero con 10 kilos de más. El ciclista navarro se lo tomaba con calma después, ya que su único objetivo era brillar en el Tour y tenía medio año para adelgazar y alcanzar su pico de forma.

El ciclista nórdico mide 1,81 y en su mejor peso de competición se sitúa en 77-78 kilos, y habotualmente en los comienzos de temporada estaba por encima de ese peso y rondaba los 81-82 kilos, pero este año ha llegado mucho más sobrado.   

"A pesat de su corpulencia, cuando rueda parece que flota"

Kristoff maneja un peso de globero pero gana en los sprints como si fuera un espartano de la báscula. Ese peso no le afecta y brilla gracias a su potencia sin necesidad de sacrificarse con la comida como muchos de sus rivales. 

"Cuando le ves por primera vez te impacta su corpulencia y dudas que con ese cuerpo pueda competir en el ciclismo profesional, pero comienza a rodar y parece que flota y cuando llega a los sprints tiene una fuerza increíble", afirma el director deportivo Allan Peiper.   

El entrenador de rendimiento del Emirates, su equipo hasta 2021, señala que "Kristoff tiene el cuerpo que tiene y no necesita adelgazar para rendir. He visto muy pocos ciclistas que puedan manejar tanta carga de trabajo y tantos kilómetros como Kristoff. Dos días después de Milán-San Remo entrenó otras 6 horas. Alexander no disminuye su rendimiento después de 250 kilómetros. Tiene muchos más peso que el resto de ciclistas pero no significa que esté gordo".