El ciclista madrileño explica cómo ha cambiado su vida a nivel de entrenamiento y dieta tras dejar el ciclismo profesional

Los 7 kilos de más de Alberto Contador tras 20 años sin tomar una caña

Alberto Contador ha reconocido más de una vez que cuando era ciclista profesional era habitual "soñar con comida". Tres años y medio después de retirarse ese sueño ya no se repite y ha vuelto a disfrutar de la comida. Pesa 7 kilos más que en su mejor momento en el ciclismo y con 1,76 sigue estando delgado, con 70 kilos frente a los 63 con los que afrontaba el Tour "sudando sangre para conseguirlo".

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Ek aumento de peso no se ha producido por dejadez en la dieta o el entrenamiento. De hecho sigue rodando al menos tres días a la semana porque "me permite controlar mi peso y comer todo lo que quiero, hasta beber cerveza o vino". ¿Kilómetros? "Entre 90 y 120, a una media de unos 40 por hora como mucho, y estoy entre dos y tres horas. Meto algún puerto cuando llega el buen tiempo, y ahí sí que noto un poco el haber subido de peso". ¿Y la recuperación? "Sigo recuperando muy bien. De hecho, me estoy empezando a quedar sin amigos, porque me siento bien y aprieto bastante".


Y aunque echa de menos la competición, la retirada también tiene cosas buenas. "No echo de menos pesarme por la mañana, la tarde y la noche y puedo levantarme de madrugada y comer algo si tengo hambre, que antes lo tenía prohibido", bromea.


“Ir de cañas después de 20 años fue un cambio increíble en mi vida, poder sentarme tranquilamente en una terraza con los amigos. Antes era imposible ir de cañeo. Por las calorías y porque el poco tiempo que tenías libre sólo querías descansar. La comida también era una esclavitud, sobre todo en mi última etapa, porque según vas cumpliendo años el metabolismo se hace más lento y tienes que hilar más fino para llegar a tu peso ideal”, comenta el madrileño.

“A los 22 años, llegas a los 62 kilos sin esfuerzo; pero con 32 tenía que hacer más cuentas que Pitágoras para lograrlo y pasaba bastante hambre. Es una gozada pesarme dos veces al año en vez de tres al día”, comenta el pinteño.