"Algunos atletas keniatas se rompieron las piernas hace unos meses saltando muros al ver que los agentes antidopaje cerraban las puertas de su campamento para hacerles tests"
La situación de al atletismo keniata es alarmante. Hay 150 sancionados actualmente por dopaje y serían varios cientos más si se realizasen los análisis que se suelen hace en el continente europeo o americano.
Un contundente ejemplo de cómo entienden actualmente muchos atletas de ese país africano su deporte lo comparte Wilson Kipang, miembro de la agencia antidopaje keniata: "Entramos en uno de los mayores campamentos de entrenamiento de Iten, cerramos las puertas para que no se escapara ninguno de hacer el test antidopaje y decenas de ellos se lesionaron las piernas al saltar muros altos con tal de evitar ese control".
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"En Rusia el dopaje estaba organizado, en Kenia es una jungla"
En Kenia hay miles de corredores cada año que sueñan con conseguir ser profesioanles pero solo el 5% de ellos llegar a ganarse la vida profesionalmente con esa actividad. el resto, o abandonan o buscan atajos con sustancias de todo tipo para conseguir ganar alguna carrera internacional que les solucione la vida.
Raphael Roux, el enviado de la AIU a Nairobi cree que no tiende sentido comparar el problema generalizado de dopaje en Rusia con el de Kenia: "Mientras el dopaje de Rusia estaba estrictamente controlado de forma centralizada, aquí es la jungla. La pobreza y la corrupción intrínseca del país lo explica todo: una enfermera que roba EPO de un hospital y la vende en Iten, médicos y farmacéuticos que venden placebos a deportistas que quieren doparse y comisarías de policía donde el dinero lo arregla todo".
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En la Agencia Antidopaje se encuentran con mucha delincuencia alrededor de los atletas: "Pagamos bien a los inspectores con la esperanza de que así estén menos dispuestos a aceptar sobornos, pero también hay falsos inspectores que llaman a los deportistas y les piden 10.000 euros para que mantengan su silencio, o gente que envía una carta en nombre de la ADAK para informar de un positivo y piden dinero para mantener su silencio", relata. "El hecho de que se gaste tanto dinero en correr también significa que mucha gente espera beneficiarse de ello".
Las farmacias cobran un porcentaje de las victorias futuras
En Kenia hasta las farmacias se aseguran un porcentaje del éxito futuro de los atletas a los que dopan. Les fían la EPO, testosterona u hormona del crecimiento a cambio de un tanto por ciento futuro de lo que ganen los tramposos.
"Muchos atletas saben que se están jugando la vida porque están exponiendo su riñón e hígado a enfermedades letales pero prefieren hacerlo por ganar una carrera en Europa que les de 10.000 dólares y les solucione 10 años de vida a ellos y su familia. Les compensa dicen, no tienen ningún remordimiento por hacerlo, les da igual si han engañado a otros competidores con sus trampas".
El problema solo se solucionaría con mucho dinero, pero en Kenia eso es difícil que suceda a corto y medio plazo, por lo que se seguirán cazando a cientos de atletas de baja, media o alta clase, como la vigente plusmarquista mundial de maratón Ruth Cepngetich.