Lara Sanmartín comenzó a correr en 2018 y solo cinco años después ganó la prestigiosa Running Challenge de Murcia compuesta por numerosas carreras populares

El running popular español llora la repentina muerte de una leyenda que no paraba de ganar carreras a los ¡50 años!

"No tenemos palabras. Un nuevo golpe, un durísimo golpe para nuestro deporte, con el repentino fallecimiento de Lara Sanmartín Aisa. Madrileña de nacimiento, murciana de adopción desde hace ya muchos años, reconocida y querida por todo el atletismo regional, especialmente en el apartado popular.  Lara ganó la Running Challenge en 2023. Con o sin dorsal, siempre ha estado, siempre ha ayudado en lo que fuera necesario. Siempre, con una sonrisa". Así expresaban desde la Federación de Murcia de Atletismo su dolor por la perdida de una de las grandes leyendas españolas del running popular.

Lara Sanmartín tenía solo 52 años y nadie esperaba este precipitado final, dado que siempre mostró una energía inmensa y hasta hace muy poco competía a gran nivel en cualquier carrera popular a la que acudía.

En su primera carrera sin apenas entrenar acabó segunda

La corredora madrileña con corazón murciano era uno de esos casos singulares de amor tardío por el running. Se enganchó a este deporte en 2018 y cinco años después fue la sorprendente ganadora de  la Running Challenge de Murcia, que consta de numerosas pruebas durante todo el año. En ese momento tenía 50 años y ganaba con asiduidad a muchas rivales de 25 años menos.

Su primer contacto con la competición fue la Carrera de la Mujer 2018. "Sin apenas entrenar quedé segunda y me piqué", recordaba. Se enamoró de este deporte y dio un paso más al alistarse en el club Pan Moreno, con el que llegó a participar en "carreras un viernes, un sábado y un domingo".


Un día decidió calzarse unas zapatillas y salir a trotar por los caminos alrededor de su casa. "Me daba mucha envidia ver a la gente correr, aunque yo nunca me lo había propuesto. No sabía cómo hacerlo, aunque tenía mucho fondo y muy buena genética. Siempre estaba bailando porque soy una persona que lo ha llevado todo al extremo. También jugaba al baloncesto hasta que un día invité a un cumpleaños de mi hija a unas madres de mi cole y me dijeron que había un grupo, los Simplemente Runners. Me invitaron a salir con ellos y me puse entonces a entrenar yo sola. El primer día hice 10 kilómetros y creía que me iba a dar un infarto subiendo a La Fuensanta, pero es un deporte tan duro que no lo he podido dejar", explicaba hace dos años en una entrevista con la Opinión de Murcia.

"Terminaba muchas veces las series con sangre en los pies"


En 2023 se sintió con calidad y entrenamientos suficientes para pelear por el triunfo en la Running challenge. Mostró mucho talento y carácter y ganó con 50 años. su triunfo llegó pese a que todos los días tenía que soportar un problema que tenía en el nervio ciático que le hacía "correr por sensaciones y cambiando continuamente la pisada para compensar",

Sus dolores eran inmensos como recordaba en 2023: "Estuve un año durmiendo sentada porque me pinzaba la espalda. No podía levantar el brazo, pero sólo me afectaba para la vida cotidiana. Aguanté el año porque no me iba a ver en otra ocasión de ganar una liga de carreras. Me lo pusieron muy difícil porque la segunda y la tercera estaban cerca y me hicieron entrenar lo que no está escrito".


Lara Sanmartín se tomó muy en serio el entrenamiento y sufrió lo indecible para estar a gran nivel: "Mi entrenador me ha sacaba el cien por cien y gracias a él gané. Hacía el doble de lo que me mandaba entrenar. Cuando no me dolía el isquio era el hombro, pero me preparé las medias maratones de Berlín, Dublín y Valencia, y eso me ayudó. A veces llegaba con sangre en los pies de las series que hacía por el río. La gente no se imagina el esfuerzo tan grande que se hace sin ser nada, porque en realidad, no somos nada".


Esta leyenda del running popular se despide muy pronto de la vida pero deja un legado impresionante y una legión de admiradores que la vieron como un ejemplo de constancia, sacrificio y fe en sus posibilidades.