"Si eres de esos que rompe siempre las zapatillas por el dedo gordo, tienes un problema que deberías solucionar de esta manera porque..."
¿Eres de los que siempre rompe las zapatillas de running por la parte del dedo gordo? No eres un bicho raro, es muy habitual, pero es algo que deberías revisar porque es la consecuencia de un error muy habitual al correr.
Carlos Sales, experto en biomecánica de running, podólogo y fisioterapeuta lo explica en su cuenta de Instagram: "No es casualidad. Detrás de ese desgaste hay una forma de pisar, empujar o moverte que está diciendo mucho de tu pisada".
El experto señala que esa rotura Sales apunta a un gesto muy concreto que se repite con demasiado frecuencia como es la extensión excesiva del dedo gordo en la fase del impulso: "Un drop excesivo puede generar un hallux extensus por falta de fuerza del tibial anterior. Ese gesto repetido en cada zancada aumenta la presión en la parte superior de la zapatilla hasta acabar deteriorándola".
Sales apunta que "algo similar ocurre en corredores con pies cavos, es decir lo que tienen mucho arco. y un primer radio muy perpendicular al suelo, donde esa tensión se concentra todavía más"
El problema radica en la manera en la que se transmiten las fuerzas al correr o incluso al caminar. Al no hacerlo bien, el dedo gordo carga más de lo que debería y se carga el upper de la zapatilla: "No solo se rompe la zapatilla, puede acabar en lesiones por eso es fundamental hacer cambios".
Entre las soluciones está "elegir una zapatilla con suficiente espacio en la puntera para que los dedos se expandan de forma natural durante la zancada. Una horma demasiado ajustada no solo acelera el desgaste en esa zona, sino que también puede aumentar la presión sobre el dedo gordo".
Trabajar la técnica de carrera también va a ayudar pero el experto en biomecánica del running señala que el aspecto que puede dar un giro radical a este típico desgaste de la zapatilla pasa por la forma de atarnos los cordones.
"Una lazada diferente puede ayudar a reducir la tensión en la parte delantera del pie y limitar ese gesto de hallux extensus que acaba castigando la zapatilla y al propio pie. La clave está en tratar de ajustar mejor la sujeción en el medio y el tobillo, liberando ligeramente la presión en la zona del antepié. Se trata de asegurar bien los últimos ojales, evitar un exceso de tensión en los primeros cruces de cordones, buscar un ajuste más firme atrás y más permisivo delante", explica Carlos Sales.