Mauro Martinelli admite que al ser la primera victoria de su vida deportiva no supo medir y se le fue la cabeza

Gana una prueba de trail running y suestúpida celebración le lleva a recibir 10 puntos de sutura en la cabeza: "Fue una gilipollez"

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Entrar en meta emocionado puede llevar a no pensar demasiado claro. Eso es lo que le ocurrió a un corredor de trail running en Argentina, que se abrió la cabeza por festejar de una manera insólita.

El momento más feliz de su carrera deportiva se convirtió en un instante en una pesadilla a causa de la estúpida manera de celebrar una victoria que nunca pensó que le llevaría a ser conocido en todo el mundo.

Mauro Martinelli, corredor de montaña argentino, se impuso en una prestigiosa prueba de trail running en su país y al cruzar la meta se le cruzaron los cables y en lugar de festejar con entusiasmo como sucede habitualmente, no pensó las consecuencias de golpear su cabeza contra una pieza de acero  macizo que suele tocar el ganador cada año con la mano.

 

Tras 42 exigentes kilómetros, Mauro Martinelli llegaba pletórico y la felicidad le nubló la mente. Mientras pasaba por la línea de llegada, dio un salto y  cabeceó con fuerza el cencerro de metal. La consecuencia inmediata fue una tremenda brecha en la frente que necesitó de diez puntos de suturra.

 

"Es una locura que se haya viralizado tanto esto por un cabezazo", afirmó el deportista lamentando su modo insólito de celebrar el triunfo.

"Me equivoqué y pasó lo que pasó"

 

El corredor argentino se toma a broma su accidente: "Hubiese preferido que me conociesen por mis logros deportivos que por el tamaño de las brechas en mi cabeza pero es lo que hay, me equivoqué y pasó lo que pasó".

 

"Fue la emoción de llegar, cuando empecé a ver gente en la línea de llegada que empezaba a alentar, la gente del grupo que alienta... estaba Rodrigo, que era el presentador, que me chocó la mano y la verdad que vi la campana y no pensé. No pensé, porque si hubiese pensado no lo hubiese hecho. Salté y la cabeceé"

Recuerda que estaba tan motivado que fue algo espontáneo: "Fue la emoción de llegar, cuando empecé a ver gente en la línea de llegada que empezaba a alentar, la gente del grupo que alienta... estaba Rodrigo, que era el presentador, que me chocó la mano y la verdad que vi la campana y no pensé. No pensé, porque si hubiese pensado no lo hubiese hecho. Salté y la cabeceé".

 

Solo segundos después de abrirse la cabeza se dio cuenta de que había actuado como un estúpido: "Me quería morir porque fue una gilipollez que no medí. No medí nada. Entonces me empecé a preocupar. Nadie entendía qué me había pasado: si me había pasado antes o si me había pasado después".

El corredor de montaña decidió resignarse y tomárselo con humor: "Después del susto y de los puntos fue pura risa. Desde ese día nos estamos riendo entre todo de lo que pasó".