Se lleva1.000 euros por el bronce en una maratón tras estamparse contra las vallas y entrar en meta dando una voltereta porque "era incapaz de dar un paso más"
El pasado fin de semana se vio una imagen insólita en la meta de una maratón. Un atleta profesional que no podía dar ni un paso más se inventó la única forma de poder cruzar la meta y ganarse la medalla de bronce que tanto había luchado durante 42, 195 kilómetros.
El atleta keniata Rubén Kipruto acabó tercero en la Maratón de Annecy ofreciendo una estampa dramática que puedo acabar en el hospital.
El atleta africano llegó a los últimos 100 metros en una situación desesperada, su cuerpo ya no daba para más, su mirada estaba completamente perdida a causa de la deshidratación y en los últimos 50 metros llegó a perder el control de su movilidad y se estampó de manera contundente contra las vallas laterales.
Tras levantarse de ese tremendo golpe, caminó sin saber dónde se encontraba y ante la imposibilidad de dar un paso más, se inventó una manera insólita de entrar en meta. Decidió avanzar gracias a una voltereta y así consumó su tercera plaza.
El motivo de este esfuerzo agónico estaba en el cheque que se iba a embolsar el atleta keniata por llegar tercero. La organización entregaba 1.000 euros por este puesto y el maratoniano africano no iba a dejar escapar un dinero que asegura que "es muy necesario para un atleta humilde".
La causa de su derrumbamiento físico fue un error en la hidratación al desarrollarse la prueba en un día mucho más caluroso de lo que pensaba. "Me equivoqué y lo pasé muy mal al final, estaba muy mareado y no tenía fuerzas. Al final no sé ni cómo llegué a meta", afirmaba Rubén Kipruto al acabar la prueba.