El triatleta español relata el infierno que vivió en el Ironman de Hawaii de 2018, una prueba en la que la mayoría se habría retirada pero que él prefirió acabar con dolores y mordiendo los dientes

Gómez Noya: “En el Ironman de Hawaii iba destrozado y pensando en cruzar la meta lo más dignamente posible… horas después casi no podía ni andar”

Gómez Noya señaló que en el Ironman de Hawaii ha sido el único momento de su vida en el que ha sentido impotencia y rabia por ser controlado por su cuerpo.

Javier Gómez Noya es el mejor triatleta español de la historia. El gallego tiene en su palmarés una plata olímpica en Londres 2012, con cinco títulos del mundo ITU en distancia olímpica y uno en larga distancia, dos mundiales Ironman 70.3 y cuatro títulos europeos.

Es casi imposible que el triatlón español vuelva a dar un deportista de su calidad y que consiga superar este palmarés. La vida deportiva de Gómez Noya ha estado plagada de éxitos pero también ha tenido que lidiar con los fracasos. Uno de estos le llegó en el Ironman de Hawaii, una prueba en la que ha competido en una sóla ocasión y en la que se tuvo que conformar con una decepcionante 11ª posición.

Gómez Noya, que acudió a esta importante cita en el archipiélago del Pacífico en 2018, reconoció que sufrió como nunca en un triatlón compitiendo por las carreteras de Hawaii pero prefirió a acabar con dolores y mordiendo los dientes.   

[Img #59397]

Gómez Noya señaló que en el Ironman de Hawaii ha sido el único momento de su vida en el que ha sentido impotencia y rabia por ser controlado por su cuerpo. “Lo pasé mal. En los últimos 15 kilómetros iba despacio, destrozado, pensando en cruzar la meta lo más dignamente posible. Sabes que vas a terminar porque si hace falta cruzas la meta andando. Afortunadamente no me hizo falta andar”, comentó el laureado triatleta español.

Gómez Noya al acabar el Ironman de Hawaii tuvo que pasar el control antidopaje y estuvo más de una hora sentado, una situación que unida a su estado físico le dejó 'doblado'. “Para rematar al acabar el Ironman del Hawaii estuve una hora más en el control antidopaje. Estuve sentado como una hora y cuando me levanté las piernas casi no me respondían. Casi no podía ni andar, mis piernas eran como alambres”, comentó el gallego.

Gómez Noya reconoce que nunca había tenido en toda su vida las sensaciones de los días posteriores al Ironman de Hawaii, ni en su debut en el Ironman de Cairns. “Es una prueba muscularmente durísima e incluso cuando se te pasa el dolor de piernas después de tres o cuatro días y te crees que estás ya bien, tienes fatigas a nada que intentas a hacer algo deporte porque tu cuerpo te dice que no puede”, narra el triatleta gallego.