Ariana Dinu bate el récord de precocidad en una prueba extrema como un triatlón de larga distancia y abre un debate sobre los límites que se deberían poner a los esfuerzos a ciertas edades

Una niña estadounidense acaba con ¡12 años! un Ironman con una marca destacable

La polémica esta servida. ¿Se debería dejar que una niña de 12 años realice un esfuerzo tan extremo como acabar un Ironman? En Estados Unidos se ha batido el récord de precocidad cuando de manera oficial solo se puede competir en una prueba de esta distancia con 18 años.

En el mundo del running hay un agrio debate en el que se lanzan contundentes críticas hacia algunos padres que lanzan a sus hijos a correr maratones a edades muy tempranas. Se considera una barbaridad que niños de 8 o 9 años completen los 42,195 kms corriendo porque ese esfuerzo puede ser muy perjudicial para su salud.     

Como todo es susceptible de empeorar, en Estados Unidos, el país de los extremos, nos trae un ejemplo aún más radical sobre hasta dónde puede llegar el esfuerzo de un niño, ya que se ha conocido que una niña de solo 12 años ha acabado ¡un ironman! y, teniendo en cuenta su edad, en un tiempo destacable.      

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Ariana Dinu se ha convertido en la persona más joven de la historia en acabar una prueba compuesta por 3,8 kms de natación, 180 kms de ciclismo y un maratón. Esta durísima prueba para alguien adulto bien entrenado la completó en 15 horas, dos horas menos que el límite establecido para acabar una prueba Ironman.   

La joven finisher estadounidense no podrá competir de manera oficial en una prueba ironman hasta lo 18 años, que es límite de edad establecido por la franquicia estadounidense.

"Si hay padres, niños o niñas mirando, quiero que sepan que creo que la edad es solo un número"

"Si hay padres, niños o niñas mirando, quiero que sepan que creo que la edad es solo un número. Nunca eres demasiado viejo ni demasiado joven para seguir tus sueños. Sólo tienes que creerlo, trabajar duro, nunca rendirte y saber que lo lograrás. A partir de ahora quiero seguir mejorando, mejorar mi velocidad y tal vez convertirme en una triatleta profesional", afirma Ariana.     

La niña estadounidense mostró una enorme confianza y templanza tras conseguir algo que parece un imposible para la gran mayoría de la población: "Me divertí y aunque sufrí no lo vi como algo tan duro".     

Tras acabar la prueba descansó un par de días pero el miércoles ya estaba entrenando con su bicicleta porque este fin de semana tiene previsto participar en el Tour de Tucson, una prueba de ciclismo de 160 kilómetros.