Eneko Llanos, segundo en el Ironman de Hawaii de 2008, está convencido de que "no siempre un smartwatch de 800€ te va a aportar más que, por ejemplo, un clásico Timex de 8 laps"

La mayor leyenda española en distancia ironman la 'lía' con la tecnología: "Los de los “relojes que todo lo miden” me van a odiar pero es mejor el Casio que el último Garmin"

La tecnología más avanzada no siempre es lo más idóneo para mejorar como corredor o triatleta. De hecho, una leyenda de la distancia ironman como Eneko Llanos defiende que artilugios muy antiguos ayudan mucho más.
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Eneko Llanos, el mejor triatleta español de larga distancia de la historia, comparte en su web un interesante y polémico artículo sobre la tecnología actual en relojes deportivos que no mejoran las prestaciones de gadgets mucho más antiguos pero más últiles.

Esta es su reflexión:

Los de los “relojes que todo lo miden” me van a odiar. Parece que escribo todas las semanas en contra de ellos.

No es así. Me encanta la tecnología. Cada vez que aparece un cacharrito nuevo le pongo el ojo encima; estudio su utilidad, su potencial y el lugar que le corresponde en mi día a día.

Para muchas cosas me considero un adoptante temprano, un early adopter si te gustan los anglicismos. Herencia de mi padre, a nuestra casa ya trajo un “ordenador personal” en los 80, un Sinclair ZX Spectrum para más detalles nostálgicos.

 

Todo lo que he visto útil lo he incorporado o al menos he intentado usarlo de manera práctica si me aportaba algún beneficio. Me ha pasado con aparatos tecnológicos, métodos de entrenamiento, estrategias nutricionales, material… No considero tecnológico tan sólo aquello que proviene de la electrónica o la informática, sino todo aquello que aporta algo nuevo y diferente a lo utilizado en el pasado con visos a mejorar lo presente.

Pero —y este pero no anula todo lo demás— a veces nos pasamos de adelantados.

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¿Sabéis que soy bombero? No lo menciono a menudo por aquí porque en esta newsletter hablamos más de triatlón y esas cosas, pero sí, también soy bombero profesional. Apagamos fuegos, algunas veces, y otras hacemos cosas menos glamurosas y mucho menos “heroicas” de lo que la gente se imagina de nuestra profesión.

La tecnología está presente en nuestra labor diaria. Hay que decir que también somos un gremio bastante conservador y que tira mucho del “así se ha hecho toda la vida”. Pero os quería contar lo que nos pasó hace poco.

Nos han traído una nueva cámara de imágenes térmicas. Esto es utilísimo para moverse en una atmósfera con poca visibilidad (como el humo espeso en un incendio de vivienda) y localizar puntos calientes, focos de fuego o víctimas.

La nueva cámara es una pasada: es pequeña, con múltiples modos de medición, una nitidez de imagen brutal y una precisión en la medición de la temperatura a la milésima. La cámara vieja también funciona; más aparatosa pero la enciendes y te da la info necesaria sin rodeos. Tiene sus años, pero cumple. La cosa es que la nueva es “mejor” porque viene con función Bluetooth para transmitir imágenes a un dispositivo que está fuera del incendio. Emparejas la cámara y el bombero que se queda fuera puede ver lo mismo que tú. Espectacular cuando lo lees en el manual.

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Y te pones a ello. Enciende la cámara, empareja el móvil, esperas varios segundos, o minutos, logras la conexión y, en cuanto cruzas la puerta y te alejas unos metros... adiós a la imagen. ¿Te imaginas llegar a un incendio ya desarrollado, realizar el tendido de mangueras, ponerte el equipo autónomo, tener la línea en carga y tener que esperar a que el maldito cacharro se conecte por Bluetooth para una función que deja de funcionar a la mínima? Yo tampoco. Prefiero agarrar la cámara vieja y entrar para dentro, aunque no me dé el detalle ni la nitidez de la nueva.

Volviendo al triatlón

 

Salgo a la calle, enciendo el Wahoo y… cri cri, cri cri… no hay señal. ¿En serio no capta ningún satélite encima de la cabeza? El potenciómetro no conecta y el sensor de frecuencia cardiaca se ha vuelto loco y me dice que estoy a 200 pulsaciones por minuto. A veces dan ganas de mandarlo todo a la mierda. Con lo fácil que es montarse en la bici y empezar a dar pedales.

 

¿La tecnología que estás usando realmente te ayuda o te está restando?

Dispositivos que no se emparejan en el momento crítico de la salida, potenciómetros que se descalibran o dejan de marcar vatios sin motivo aparente, un tubeless que pierde todo el aire de repente en boxes a 20 minutos de la salida, una medición de HRV que nunca llega a la pantalla o una app de salud que te da unas métricas de recuperación basadas en sus santos logaritmos... ¿Me entiendes por dónde voy?

Amo la tecnología, pero antes de usarla o aplicarla con mis deportistas tengo que hacer una criba severa. Ver si aporta o resta. A veces las cosas nuevas llegan al mercado demasiado poco maduras. Si eres un early adopter en el alto rendimiento, puede que pagues el pato de los fallos técnicos; pero si esperas demasiado a que madure, empiezas más tarde que otros y quizás ahí puedes estar regalando segundos valiosos.

Al final, lo que quiero que valores antes de hacerte con el último cacharrito del mercado es si de verdad va a ser una ayuda real para ti en el momento actual y con tus necesidades específicas. Si el último smartwatch de 800€ te va a aportar más que un clásico Timex de 8 laps. Porque con un Timex de 8 laps ya se pueden lograr cosas extraordinarias. ¿O cómo crees que hacíamos las cosas hace 30 años?

Yo te dejo por aquí mis básicos:

Reloj con GPS: que tenga modo de natación tanto en piscina como en aguas abiertas. Las gafas Form me gustan también para nadar.

Potenciómetro: Prefiero los que van en la araña de la biela, pero reconozco que los de pedal son mucho más prácticos para cambiarlos de bici y tener siempre la misma referencia de vatios. Stryd (estima vatios) para correr.

Cinta de pecho: Para registrar la frecuencia cardiaca con fiabilidad (olvídate del sensor óptico de la muñeca).

Leerte los manuales: De nada sirve el mejor cacharro del mercado si no sabes cómo funciona o si tardas 10 minutos en ponerlo en marcha.

Tus propias sensaciones: Aprende a funcionar por percepción de esfuerzo (RPE) y coteja las sensaciones con los datos.

¿Cuál es tu gadget o juguete tecnológico favorito? ¿Cuál realmente te ayuda en el día a día y cuál te ha amargado un entrenamiento o competición? Te leo en los comentarios.