Mireia Belmonte desvela su año infernal en el que "nadaba horas y horas solo con los pies y era feliz si conseguía conducir o poder utilizar un peine"
Mireia Belmonte no se rinde. A los 33 años sigue soñando con competir al máximo nivel y luchar por alguna medalla en los próximos Juegos Olímpicos de París. Lleva dos años sufriendo enormes dolores en muchos momentos incapacitantes en los hombros pero ya puede nadar y eso le ha devuelto la ilusión.
La leyenda española de la natación ha conseguido volver a competir y sentirse nadadora de elite de nuevo: ""Me siento muy afortunada de poder seguir compitiendo. He estado muy animada, muy entusiasmada, también nerviosa porque no sabía cómo me iba a encontrar después de tanto tiempo. Me encontré bastante bien para lo que tenía pensado en mi cabeza, porque siendo realistas antes de este fin de semana llevaba moviendo los brazos un poquito rápido sólo tres semanas, para mí era un reto importante poder competir y poder tirarme al agua".
![[Img #58086]](/media/diariodeltriatlon/images/2023/12/06/20231206143711000058086.jpg)
Mireia Belmonte revela lo que ha sufrido en los últimos tiempos: "Me he pasado un año haciendo pies, horas y horas sólo moviendo los pies. Para mí ha sido un año duro, no ha sido fácil, yo siempre tenía la rutina de entrenar, de decir: "Hoy me toca estilos, hoy me toca mariposa"; pero este tiempo sabía que el menú de cada día era hacer pies, siempre era hacer pies, y mentalmente no ha sido fácil, pero teniendo el objetivo de los Juegos tan cerca, merecía la pena intentarlo. Ahora estoy saliendo un poco de ese proceso".
"Sé que dolor voy a tener cada día"
La nadadora catalana asume que su vida va e irá asociada al dolor: "Sé que dolor voy a tener cada día. Hay tipos de dolores, asumo que el dolor que siempre tengo es el normal. Yo nunca espero levantarme sin dolor, eso no está en mi cabeza, pero sí hay una alerta cuando dices: "Esto que he hecho me ha dolido más"; o: "Este dolor no lo tenía ayer". Entonces, ya sí que me preocupo, pero creo que hay que ir jugando con el dolor y también saber que en una lesión no es todo lineal, que hay días que duele más, otros que duele menos, y que cuando vas introduciendo movimientos o un tipo de ejercicios, siempre hay una adaptación del músculo, y en mi caso de la articulación. Es importante saber escuchar al cuerpo y también saber que hay cosas que son nuevas para el hombro y que van a doler más que otras".
El dolor es una señal de que algo no va bien, pero en el caso de Mireia es también lo contrario. Lo importante es saber distinguir una cosa de otra. En el caso de la campeona olímpica en Río 2016 la situación llegó hasta el punto de impedirle no sólo entrenar, también hacer algunas tareas cotidianas: "No sé, cosas como conducir, peinarme, pero con la otra mano sí podía y sabía que no iba a ser para siempre. Es intentar hacerlo como puedes y ya está", asume con cierta naturalidad. "Todo deportista tiene dolor, da igual la edad".
Mireia Belmonte ha llegado a ese estado de convivencia con el dolor desde hace tiempo. Ahora, además, tiene una motivación extra. "Hay días que son más duros que otros, pero en mi caso al estar tan cerca París... Creo que es mejor tirarte a la piscina y decir 'vamos a intentar darlo todo', que rendirme. Si me hubiera rendido hubieran pasado los Juegos y me hubiera quedado esa espinita de no saber si hubiera podido estar en la final o en el podio, me hubiera quedado sin saber qué hubiera pasado".