El triatleta manchego, con tres participaciones en el Ironman de Hawaii, vio de cerca la muerte en el km 160 en la mítica prueba canaria y en su primera participación tras ese grave problema ha arrasado porque "lo peligroso es quedarse en el sofá"

Pedro Tomé, la leyenda del triatlón amateur que ha vuelto a ganar solo 14 meses de sufrir un infarto en el segmento de bici del Ironman de Lanzarote

Hace solo 14 meses Pedro Tomé, leyenda de los grupos de edad en el triatlón de larga distancia con tres clasificaciones para el Ironman de Hawaii, vio muy de cerca la muerte. En el km 160 del segmento de ciclismo empezó a sentir que algo no iba bien en su cuerpo, se asustó y se bajó de la bicicleta. La rápida reacción de los servicios sanitarios le salvaron la vida con un traslado en helicóptero a un hospital de la isla.   

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"El corazón responde perfectamente tras el infarto"

Tras ese tremendo susto se puso en manos de los médicos que le recomendaron que siguiera haciendo deporte. su corazón respondió bien y logró recuperarse plenamente. Tanto que el pasado fin de semana volvió a competir en el Triatlón Hoces de Cuenca tras 14 meses y ganó en su categoría de 49-54 años con una espléndida marca para distancia olímpica de 2:23.12.  

"Decidí volver porque todas las pruebas que me han hecho en estos últimos meses han sido muy buenas, no hay daños cardiacos y el corazón responde perfectamente sin ninguna anomalía. Con el cuerpo y la cabeza entrenados puedes llegar donde quieras", explicó a encastillalamancha.es.  

El triatleta manchego reconoce que su cuerpo ha respondido perfectamente tras estar a punto de morir: "Me encuentro muy bien, volviendo a registros que tenía entonces. Los médicos me han dado carta libre para poder competir".  

"Hay que moverse, eso me ha salvado la vida"

Pedro Tomé ha perdido el miedo y se siente en plenitud: "Siempre que me pongo un dorsal el objetivo es que saliera lo mejor posible, quería terminar la prueba y tener buenas sensaciones. Volver a competir 14 meses después son muchos meses, quería tener buen feeling con la competición, que saliera perfecto lo que hemos entrenado y cuando termine decidiré si sigo entrenando para más distancia o sigo en esta".  

La lección que le dejó el gran susto en el Ironman de Lanzarote es que "el deporte es vida. Hay que moverse, porque esta vez sí que me ha salvado la vida. Hay que disfrutar cada día con lo que hacemos, tener siempre un pensamiento positivo y hacer lo que nos guste. Cuando me subí por primera vez a la bici un mes después del infarto, la gente me decía que me tenía que cuidar y que era peligroso… Pero peligroso es quedarse en el sofá".  

El consejo para quien ha tenido un problema como el suyo o quien no lo quiera tener es claro: "Mi mensaje es que se mueva haciendo lo que le guste. Haz deporte, cuídate la alimentación y quítate los miedos… No tengas siempre ese miedo de porque estoy enfermo no puedo hacer deporte… Pregunta al médico y si él te lo permite, entrena, muévete, porque el cuerpo y la cabeza bien entrenados pueden llegar donde tú quieras".