RAÑA: "Me suspendieron en gimnasia en bachillerato y me planteé si valía la pena seguir haciendo triatlón"
Hace 20 años un chaval de 23 años de un pequeño pueblo de Galicia revolucionó el mundod el triatlón al conseguir un título mundial que parecía destinado para un australiano o un estadounidense. Iván Raña explica cómo consiguió convertirse en una estrella mundial en un país en el que no lo tenía fácil para llegar a ser profesional. En una entrevista en el diario ABC recuerda lo difícil que fue llegar a la elite de un "deporte de locos que nadie entendía".
![[Img #54715]](/media/diariodeltriatlon/images/2022/11/11/20221111120937000054715.jpg)
¿Qué recuerda de aquel 10 de noviembre?
Era un proyecto que empecé con mi entrenador, César Varela, cuando yo tenía 14 años y culminó con 23. Tardamos nueve años en conseguirlo. Al cruzar la meta se constató ese sueño, es la primera sensación que tuve al llegar a meta. Lo primero al llegar a meta fue querer tirarme a descansar en una sombra y luego ya disfrutarlo tranquilamente. Tenía allí a mis padres y fue especial.
Ha conseguido más medallas pero ésta ¿es su favorita, su mejor recuerdo?
Tengo que decir que sí. Es mi sueño y se cumplió. Había más gente detrás. Las condiciones no eran las favorables, no había grandes patrocinadores pero teníamos ilusión y había un gran grupo de trabajo. Se juntó mucha gente pensando que lo podíamos conseguir y al final lo logramos.
¿Cómo le da a un chaval de Ordes por el triatlón?
Porque me encantaba estar siempre en la naturaleza, corriendo, cuando conseguía una bici salir a roda… En aquellas no teníamos móvil ni ordenador. La información que te llegaba era muy poca. Echabas mano de tu imaginación, cuando llegaba el verano veías el Tour, con Miguel Indurain, Perico, Alvaro Pino, Gallego… Pero Indurain me marcó mucho, con esa presencia que tenía, ese saber estar y ese compromiso de apretar y ser generoso. Era un ídilo y eso me hizo querer ser deportista. Corría carreras populares, yendo en bici cuando podía y a los nueve años empecé en el Club Natación Santiago como nadador. Tenía tres deportes que me encantaban y en el momento que escuche que existía el triatlón me tiré de cabeza hacia ello.
![[Img #54714]](/media/diariodeltriatlon/images/2022/11/11/20221111120937000054714.jpg)
¿Y qué le decían el pueblo cuando le veían nadando, yendo en bici y corriendo?
Alguno te miraba raro pero creo que con el tiempo la gente lo supo valorar y hoy en día hay gente corriendo, yendo en bici y la piscina está abierta en invierno. El deporte ha cuajado en el pueblo, en Ordes, y es bueno. Igual la figura que yo tuve ayudó en su momento pero ahora el deporte ya está normalizado. Es bonito ver el cambio que ha dado el deporte a nivel popular.
¿Cómo descubrió usted que había una modalidad que era el triatlón?
Un día mi padre me dijo que había un deporte que juntaba las tres disciplinas y ese año, en 1993, conocí a César Varela. No había piscina en invierno para entrenar en el pueblo, ni pista de atletismo y me fui a Santiago a vivir con él cuando tenía 14 años recién cumplidos, compartiendo piso y formándome como triatleta. Él me enseño a cuidarme, a comer bien, en el gimnasio, a controlar el ritmo de entrenamiento… Vivir con él ha sido de las mejores cosas que me han pasado porque tuve la posibilidad de salir hacia adelante.
Varela tuvo buen ojo…
No hay chicos tan completos y en aquella época encontrar un chico con las tres disciplinas y una buena técnica en las tres era complicado. Yo hacía todo lo que podía, corría en pista, obstáculos, nadaba los 200 mariposa, estilos, 1.500 crol, en bicicleta corría en ciclocross, mountain bike, carretera… Hacía hasta ajedrez. Eso te va formando como deportista más completo, porque tienes más recursos. Me estaba haciendo triatleta sin saberlo.
¿Qué dificultades ha encontrado?
Ahora mismo lo veo y me digo, lo mío ha sido una aventura y ha salido fenomenal. A nivel de material igual sí que echaba en falta algo o más apoyo en los estudios en el instituto. En primero de BUP suspendí gimnasia… El deporte no era algo que estaba bien visto donde estaba yo, no era muy apoyado, y más el triatlón. Eras un poco 'especialillo'. Eché en falta ayuda pero luego me di cuenta que para mí, todo eso, fue una enseñanza, y me ayudó a saber lo que quería. No tener recursos te hace plantear si lo que quieres, lo quieres de verdad. En mi caso me hizo tenerlo claro e ir a por ello.
¿Ya le ha pedido disculpas la profesora de gimnasia por suspenderle?
En aquel momento lo veía como algo negativo pero con el paso de los años lo ves como una experiencia. Ahora aconsejaría a los chicos que apuesten por sus sueños pero a mí, en aquel momento, me hizo plantearme si lo quería de verdad. Al final tuve claro que sí y con 14 años entrenaba como un profesional. Viajábamos por toda España en un 127 y dormíamos en tiendas de campaña. Lo veíamos como una aventura.
La llegada al éxito no ha sido fácil…
En la tele o en las redes sociales ves una parte de la historia, que es cuando ganas o cuando subes arriba. Los momentos malos no los sueles poner. No ves la historia completa, solo el resultado. Si tiras hacia atrás y ves cómo se ha empezado no tiene nada que ver con el glamour o las palmaditas. Hoy en día coges el móvil, compras los billetes de avión y te vas a cualquier parte del mundo, pero en aquel momento, solo salir del pueblo y poder correr con gente de toda España era una experiencia brutal.