"Recuerdo un día salvaje, con 4 kms. nadando, 160 de bici, soltar un poco, hacer 30 series de 500 y acabar mareado pero con ganas de repetir a las 7 de la mañana del días siguiente"
A Iván Raña se le conocía como 'el animal' por su voracidad en el entrenamiento. Nunca tenía suficiente, sus volúmenes en natación, ciclismo y carrera eran bestiales y como muestra de esa mentalidad espartana es un ejemplo que comparte en una entrevista con Runners World.
"Recuerdo que con Alejandro Santamaría estábamos haciendo como 700 kilómetros de bici a la semana, 20 de nadar e ibas a la pista y hacías 30 series de 500 a ritmo de 2:54-2:53, pero calentaba 10 kilómetros y soltaba 10 kilómetros. Un día eran como 35 kilómetros tras hacer 100 en bici y nadar 5 kilómetros. Eran brutales. Y alguno he hecho de nadar 4 kilómetros, irme a una carrera en bici de 160 kilómetros, soltar un poco y a hacer series y acabar mareado. Era muy salvaje, pero la motivación te da esa energía y más. Si estás motivado, no te paran, te despiertas por la noche con ganas de que den las 7 de la mañana para entrenar. Eso fue en 2010, pero este año también he hecho más de 200km a 37 kilómetros por hora de media o semanas de 1.300 kilómetros de bici con las costillas rotas por no poder correr. Esa ilusión o ganas de entrenar siempre las sube a tope. Luego, por supuesto que cuando entrenas de forma exquisita bajas carga para recuperar, pero estas salvajadas seguramente llaman más la atención", explica el triatleta gallego.
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¿Cuál consideras que ha sido la mejor carrera tras tantos años en el triatlón?
En 1999 fui 2º en la Copa del Mundo en Cancún. Era un junior y pude ganar y sentí que podía estar con los mejores a un alto nivel. El Mundial de 2002, claramente, marcó mi carrera deportiva. Y hay otro momento, en 2012 en el que me pierdo los Juegos Olímpicos de Londres por una lesión en el pie y regresé como 8º en la final de las Series Mundiales sin llegar al 100% y dos semanas después gané el 70.3 en Lanzarote y otras dos semanas más tarde debuté en Ironman ganando en Cozumel. Pasé de estar desmotivado al mejor momento de siempre.
¿Y cuál es el mejor recuerdo, no necesariamente ligado a los resultados?
Cuando eres más jovencito, le das mucha importancia al resultado, pero después te das cuenta de que si estás contigo mismo, el puesto no te tiene que cambiar. Aprendes a quitar el envoltorio y sentir lo que llevas dentro. El otro día sin más salí con la bici a rodar, me encontré comodísimo, con esa sensación de 'cómo mola'. Esos pequeños premios de cada día que antes valoraba menos es lo que más me ha aportado del deporte.
¿Y la peor carrera o recuerdo?
Los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, que fui el 23º. Hoy intento explicar a los jóvenes que no hay que sentirse mal ni pedir perdón cuando has entrenado todo lo posible y llegas a la carrera y tienes un mal día en el que todo se junta. Si tu vieses a cualquiera de los que compiten entrenando un día cualquiera piensas 'estar ahí tiene que ser la leche'. Eso no llega al público en general y se habla de fracaso como cuando en Tokio Mario [Mola] hizo el 10º. Que sí, que puede ganar, pero lo ha hecho lo mejor posible y su vida estaba encaminada solo a eso. Cuando alguien apuesta tanto solo por estar ahí, tiene que ser aplaudido más allá del resultado y no tiene que sentirse mal. Y si ganas, no tienes que sentirte superior a nadie.
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Pero en Atenas llegabas como favorito, se contaba con tu medalla, se montó el equipo para ti. ¿Tardaste mucho en superar aquello?
Me estresé más, y al año siguiente fue el más complicado de la carrera deportiva. No creo que sea casualidad. Me caí, me torcí el tobillo, pasé una mononucleosis. Creo que todo era un tema mental, por ese estrés y presión que no quieres y no te gusta, pero te ves ahí metido. Con 23 ó 24 años me empecé a dar cuenta de como iba el tema. Si haces 5º, 7º o 10º, no hay que desmotivarse, hay que seguir trabajando porque lógicamente no vas a ganar todas las carreras. En 2006 volví a hacer podio en Madrid y me alegró mucho, pero otra vez me volví a amparar en el resultado para estar motivado y eso es fastidiado. Al año siguiente hago más podios y en 2008 ganó en Kitzbühel antes de los Juegos y empiezo a pensar en disfrutar. En Pekín soy 5º con Javi [Gómez Noya], 4º y fue un resultado cojonudo. Nos criticaron porque a ver cuándo se repite una situación así, pero no es fácil de conseguir. Javi después ha sido plata, pero siendo el dominador muchos años del triatlón mundial. A eso no se lo puede llamar fracaso, a un tipo que trabaja de esa manera, que lo da todo en el entrenamiento para estar ahí. En Pekín tenía un toque de madurez. Hace unos años lo veía como que tenía que haber ganado y ahora pienso que lo que viví fue un regalo.
¿Cambiarías algún éxito por una medalla olímpica?
Cuando empecé en el deporte el objetivo era ganar el Mundial porque el triatlón no era olímpico. Una vez que logré el Mundial, ya no le ponía nombre ni título, quería estar en la cima del triatlón. Esa motivación y estímulo es lo que te mueve y lo que me hizo pasarme al Ironman. Si de joven, los Juegos hubieran sido mi sueño, igual los habría ganado, no lo sé. En el momento lo habría cambiado, pero no puedes arrepentirte tanto. Todo ha sido un aprendizaje.
De todos tus rivales en el triatlón a lo largo de tantos años, ¿a quién has temido más?
A Peter Robertson. Ese tío era tremendo. En bici parecía que no era el mejor, pero de repente se escapaba y asi ganó el primer Mundial (2001). Y en el segundo (2003) también ganó escapado en bici, aunque yo fui más rápido a pie. En otro (2005), llegó, se bajó en la transición con 10 segundos y ganó corriendo. Decías, este tío o te gana de tú a tú corriendo o se escapa en bici. Es un tipo de triatleta tan valiente que ya no se ve tanto, quizá los Brownlee alguna vez. Ahora al favorito le da respeto atacar en bici porque subió el nivel técnico pero también la vigilancia y por eso hay parones en carrera.
¿Qué te gustaría haber aprendido antes que te habría hecho mejor?
Muchas cosas. Si hubiera tenido más tranquilidad entrenando o hubiera salido antes al extranjero para ver cosas diferentes y que el proceso de maduración sea más rápido y no te encasilles en manías. Salir solo y contrastar es importante, te espabila, te curte. En la época viaja bastante solo y eso me ayudó mucho a dormir en casa de amigos, tener diferentes grupos de entrenos, y eso me ha enseñado mucho. Estar siempre con los mismos no creo que sea lo mejor para desarrollarte. Salir de casa solo a veces te espabila mucho más, te curte.