El ciclista que devolvió la ilusión a la afición española con su segundo puesto en el Tour de Francia de 1983 tiene claro que él “encendió la mecha” para los éxitos posteriores que llegaron con Perico Delgado y Miguel Indurain

Ángel Arroyo: “No he ganado tanto como Perico... pero la gente dice ‘Ángel Arroyo debía de tener los huevos bien puestos’”

Cuando se habla del ciclismo español de la década de los 80 y 90 a todo el mundo le viene a la mente los nombres de Perico Delgado y Miguel Induráin pero antes de ellos hubo un corredor que volvió a colocar al ciclismo español en el panorama internacional. Ese ciclista es Ángel Arroyo, un luchador que logró quedar segundo en el Tour de Francia de 1983 por detrás de Laurent Fignon y que ganó la Vuelta a España de 1982 pero se la acabaron arrebatando por un polémico caso de doping.

Arroyo era un ciclista muy completo para su época ya que iba muy bien en la montaña y era un contrarrelojista notable pero no tuvo suerte teniendo en cuenta sus grandes cualidades.

“A lo mejor no he ganado tanto como Perico, pero mis seguidores tampoco me olvidan. Todavía hay gente que llega a mi trabajo y me pregunta si soy el ciclista. Incluso algunos, cuando les comenté que me retiraba, se echaron a llorar. Oye, si lo sé, me habría callado”, comenta la leyenda del ciclismo español.

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Arroyo reconoce que la gente le sigue recortando y que los aficionados más jóvenes alucinan cuando ven vídeos suyos en internet.

“Hace poco me metí en Internet y empecé a leer comentarios de gente jovencilla que, después de tanto tiempo, contaba: ‘Bueno, no entiendo de aquella época, pero, por lo visto, Ángel Arroyo debía de tener los huevos bien puesto’”, comenta el ciclista abulense.

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Arroyo cree que él fue un ciclista clave para que España volviese a coger protagonismo en el panorama internacional y años después llegaron los grandes triunfos de Perico Delgado y Miguel Induráin.

“Nunca he pensado en lo que no gané. En mi carrera se cruzaron aquellas fiebres de malta y ya está. Digamos que fui el que encendió la mecha, pero no me llegó la explosión. A Perico o Miguel sí que les llegó y tuvieron grandísimos triunfos”, comenta Arroyo.

Fuente: Diario de Burgos