Miguel Indurain no pudo ganar el sexto Tour de Francia porque los tres ciclistas que quedaron en el podio en 1996 (Bjarne Riis, Jan Ullrich y Rrichard Virenque” “iban dopados hasta las trancas. El ciclista español al ver que era imposible ganar ese Tour de Francia ante ciclistas cargados de EPO se dejó ir cuando estaba en un momento de forma espectacular

El dopado que le robó un Tour de Francia a Miguel Induráin sentencia “que no me arrepiento de ganar ese Tour dopado, lo hacíamos todos los ciclistas”

Miguel Indurain estaba llamado para hacer historia en el Tour de Francia en 1996 ganando su sexta ronda gala de forma consecutiva pero con lo que no contaba el ciclista español es que casi todos sus rivales, o todos, iban de EPO hasta las trancas y no pudo hacer nada contra eso.

Prudencio Induráin, hermano de y gregario de Miguel varios años, comentó que “nunca vi tan fuerte a mi hermano como en el Tour de 1996”.

Ese Tour de Francia de 1996 se lo llevó el danés Bjarne Riis, un ciclista que en 2007 afirmó que “gané ese Tour de Francia dopado hasta las trancas”.

En ese Tour de Francia de 1996 comenzó la ‘Era de la EPO’ en el ciclismo. Los tres primeros clasificados, Bjarne Riis, Jan Ullrich y Richard Virenque, dieron positivo, el ganador de la regularidad, Eric Zabel, dio positivo, es decir, que no fue una edición muy limpia y Miguel Induráin lo pagó finalizando en 11ª posición a 13’22’’ del dopado Bjarne Riis, un ciclista al que meses después le metió un repaso en la contrarreloj de los Juegos Olímpicos de Atlanta en los que el español ganó el oro.

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Tres décadas después de su dopaje en el Tour de Francia, Bjarne Riis ha vuelto a recordar lo que paso en esa carrera. “Estaba completamente dopado. Yo sabía lo que hacía. No me arrepiento porque fue parte de ese tiempo y de un sistema que todos aceptamos en silencio. Todos se dopaban”, comenta el dopado ganador del Tour de Francia de 1996.

Uno de los mayores recuerdos de esa edición fue el brutal ataque de Bjarne Riis en la etapa de Hautacam ante la que nada pudieron hacer sus rivales.

En esa edición entró la EPO en el pelotón y si querías ser un ciclista limpio, como Miguel Induráin lo único que podías hacer es retirarte ya no ibas a volver a ganar nunca.

Bjarne Riis llegó a confesar que llegó a gastarse hasta 134.000 euros en sustancias prohibidas: “La EPO estaba en mi nevera, entre los huevos y el queso”, comentó hace años el ciclista danés.

Lo peor de Bjarne Riis es que pasados tantos años no siente ninguna vergüenza por lo que hizo “ya que lo hacían todos los ciclistas”.