"¿Conoces los grandes beneficios que puedes conseguir para tus hombros si entrenas habitualmente la natación con aletas?"
Las aletas son el accesorio favorito de muchos profesionales porque le dan chispa al entrenamiento. Cálzate un par y verás cómo surcas las aguas a toda velocidad. Pero aparte de romper la rutina, son un excelente accesorio para mejorar la técnica, ganar en fuerza y flexibilidad y prevenir lesiones.
En este artículo de los expertos de Arena explota todas las ventajas que ofrecen las aletas para desarrollar tu estilo y también los inconvenientes, como las rozadoras y el uso excesivo.
Las ventajas de entrenar con aletas
Las aletas suelen ser el accesorio más solicitado en las piscinas. A todo el mundo le gusta acumular largos sin esfuerzo. En cuanto ves cómo te hacen volar sobre la superficie, te conviertes en fan, y a la larga tu técnica lo agradece.
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Lo mismo si eres triatleta que si compites o nadas por simple diversión, las aletas tienen un efecto positivo tanto en los aspectos físicos como los mentales del entrenamiento. Veamos más en concreto dónde están las ventajas.
Las aletas son el mejor recurso para trabajar la patada. La técnica deficiente es un problema común que lastra el rendimiento. Una buena técnica requiere pies bien estirados que baten a una frecuencia alta en un rango de movimiento corto. Así es como logramos elevar el cuerpo en la superficie y aumentar la propulsión.
Desarrolla la fuerza muscular de las piernas
La resistencia extra de las aletas te procura una sensación más clara del desplazamiento y te permite hacer los ajustes necesarios. Por ejemplo, puedes notar que llevas el tobillo demasiado rígido, o que necesitas batir más rápido y en menos espacio. A medida que vas corrigiendo los errores, la velocidad aumenta.
Otro factor importante es la fuerza muscular de las piernas. La patada activa los mayores músculos del tren inferior, incluyendo abductores, cuádriceps, glúteos y gemelos. De nuevo, la mayor resistencia es la clave de las aletas, que fortalecen los abductores y los glúteos y desarrollan una patada más firme.
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En un estudio se hizo practicar estiramientos de flexión plantar a un grupo de nadadores profesionales, mientras sus compañeros omitían esa parte del entrenamiento. Los resultados demostraron que el trabajo en la flexibilidad del tobillo mejoraba los tiempos de manera clara.
Las aletas son un accesorio excelente para aumentar el rango de flexión de los tobillos. La mayor superficie de batida y el aumento de la resistencia obligan de manera natural a doblar más el pie. El entrenamiento habitual con aletas mejora la flexibilidad y, por lo tanto, la eficiencia de la patada.
También puedes desarrollar la flexibilidad del tobillo con estiramientos y ejercicios de dorsiflexión durante el entrenamiento en seco.
Como las aletas te hacen nadar más deprisa, el cuerpo va más elevado en el agua. La buena posición, a su vez, reduce el rozamiento. Además, después de haber experimentado esas buenas sensaciones con aletas, es más fácil reproducirlas sin ellas.
Te ayuda a cuiar el hombro
Las aletas también ayudan a pulir la técnica gracias al impulso que generan. Como las piernas se bastan para dar una buena propulsión, te puedes concentrar en los detalles de la brazada y probar ajustes sutiles para encontrar tu estilo.
La dureza del entrenamiento, un día tras otro, termina pasando factura al cuerpo y a la mente. Por fortuna, tenemos las aletas para aliviar ambos de una parte de la carga.
Cuidar la salud del hombro resulta vital en natación. Además de los ejercicios que permiten reducir el riesgo de lesiones, las aletas son un gran recurso para para eliminar la tensión en esa zona. En lugar de hacer todo el esfuerzo con los brazos, permiten dejarse llevar por los pies. Así, puedes dar al hombro un descanso activo sin que se resienta el entrenamiento.
Piensa también que, de cuando en cuando, te viene muy bien un alto en la rutina, y las aletas siempre animan la fiesta. El esfuerzo no debe hacernos olvidar que nadamos porque nos lo pasamos bien en el agua. Déjate llevar por ese punto de velocidad extra en los pies y verás otra vez la piscina con la misma ilusión que al principio de la temporada.
¿Qué peligros hay que evitar?
Aunque las ventajas de las aletas superan claramente a los inconvenientes, hay dos problemas siempre al acecho: terminar dependiendo de ellas y las rozaduras en los pies.
DEPENDENCIA EXCESIVA DE LAS ALETAS
Como cualquier otro accesorio de entrenamiento, las aletas no son más que una ayuda para cultivar tu estilo natural. A la hora de la verdad, no compites con ellas puestas, así que llevarlas todo el tiempo no conduce automáticamente a mejorar las marcas.
Es importante usar las aletas con un propósito concreto y nunca demasiado a menudo. De lo contrario, pierdes familiaridad con tu propia brazada natural. Tampoco descuides el entrenamiento complementario: la patada de crol sin aletas y con tabla de natación.
ROZADURAS
Las aletas pueden producir ampollas en los pies, sobre todo las primeras veces. No hay que preocuparse, porque no tardan en convertirse en callos que solucionan definitivamente el problema.
Si las rozaduras te molestan, tómate un descanso y entrena sin aletas para recuperarte.
Si crees que pueden ser un problema, o las has sufrido en algún momento, las aletas Powerfins de arena , producidas al 100% con una silicona ultrasuave, pueden ser la solución. Están diseñadas para evitar rozaduras y ampollas.