Una buena técnica de carrera te ahorrará muchos malos tragos en los kilómetros finales

No hagas un gasto innecesario en la carrera a pie (II)

Los principios básicos para una carrera ideal son comunes a las distintas técnicas desarrolladas y extendidas en el mundo profesional, como pueden ser el Pose running o el Chi running, así que puedes aplicarlos a la que mejor te vaya. Eso sí, si varias tu técnica te recomendamos comenzar progresivamente, con cargas no muy elevadas, y entrenar la resistencia de articulaciones con ejercicios específicos.


Para conseguir cualquier mejora nuestra técnica es recomendable ir paso a paso, detectando los errores a corregir y consolidando cada cambio, además de tener en cuenta que nuestra musculatura está adaptada a nuestro estilo, y cualquier cambio técnico requerirá una adaptación del mismo. Por ejemplo, si pasamos a la técnica de forefoot running, o correr con la punta del pie, viniendo de una heel running muy acusada, o correr talonando en exceso, es posible que padezcamos una sobrecarga que pueda desencadenar una lesión de tobillo.


Para minimizar estos problemas es conveniente alternar los entrenamientos de técnica con ejercicios de fortalecimiento de las articulaciones inferiores. Los técnicas más conocidas son el skipping (elevación de rodillas) y talones a la cola. A veces también se les denomina como “ejercicios de tobillo” y algunos también están englobados en los trabajos de “multisaltos”.


Los más comunes son andar de puntillas y de talones (hacia delante, hacia dentro y hacia fuera), con pasos muy cortos y elevándolos al máximo, y el skipping normal y a la inversa, correr elevando mucho las rodillas o llevando los talones hacia los glúteos y sin apenas avanzar.


Estos ejercicios deben hacerse sobre un terreno llano y blando, preferiblemente hierba, y a lo largo de unos 30 metros. Realizar 3-5 repeticiones de cada ejercicio, con una recuperación de 15-30 segundos entre cada repetición.


Fuente: BH Triathlon