Olano no encuentra como cicloturista "ninguna motivación a salir a rodar menos de tres horas, para eso es mejor irse a hacer running una hora que es mucho más duro"
Rodar tres horas o casi unos 100 kilómetros "no merece la pena". Esta en la singular teoría de Abraham Olano en su condición de cicloturistas desde que se retiró del ciclismo profesional en 2002. Si no tiene más de tres horas para rodar "es mejor calzarse las zapatillas de running para entrenar".
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El laureado ciclista vasco comparte en Sportlife varios consejos para disfrutar y mejorar más de la bicicleta. Una de las recomendaciones claves para estar más fuerte sobre la bicicleta es acercarse más al gimnasio, algo poco habitual en los ciclistas aficionados. Para Olano si se quiere rendir bien todo el año, tener una forma equilibrada y evitar lesiones por sobrecargas en algunas zonas conflictivas. Abraham lo tiene más que claro, iba al gimnasio en su época profesional y sigue yendo ahora para mantenerse en forma.
"Cuando competía, en la epoca invernal iba tres veces por semana, generalmente lunes, miércoles y viernes entre hora y hora y media, luego siempre me gustaba salir con la bicicleta, 90 minutos o dos horas. Esta salida era más un paseo con ritmo suave, en carretera o en bici de montaña, con una cadencia alta de pedaleo y poco desarrollo", señala Olano.
Ganar fuerza, para Olano, "es la forma mejor de trasladar las mejoras de la fuerza conseguidas en el gimnasio a nuestro medio específico, la bicicleta. Esta fase la iniciaba en noviembre y duraba en torno a tres meses, hasta enero. Pero no te creas que he dejado de hacerlo, hago un montón de abdominales y lumbares para evitar lesiones y también trabajo el cuerpo de cintura para arriba. Antes hacía lo justo para tener fuerza en el tronco, pero evitando al máximo ganar volumen y ahora eso no me preocupa. En profesionales un kilo de músculo de más en los brazos o los hombros es un lastre que llevas en cada puerto, como si la bici pesara un kilo más. A nivel aficionado no tiene tanta importancia y tendrás un cuerpo más equilibrado si trabajas de arriba también".
Olano explica las enormes ventajas de añadir el gimnasio al entrenamiento en bicicleta y más aún cuando la edad supera los 40 años: "Según vas avanzando en la temporada invernal tendrás que ir pasando del trabajo general a un trabajo más específico de bicicleta. Hasta enero mantenía la rutina de 3 días de gimnasio y la en febrero iba sólo dos hasta mitad de mes que iba un día y a partir de marzo ya nada, sólo estiramientos. Notas que el cuerpo te va pidiendo más bici además de que en esa época ya empezábamos con algunas competiciones y vas cogiendo "chispa" en las piernas. No es de la noche a la mañana, es progresivo. Ahora, que sigo haciendo marchas a buen ritmo y entrenando, ya no dejo el gimnasio en todo el año y es lo que recomiendo a cualquiera que no sea profesional.
"Una hora corriendo es más exigente que 3 en la bici"
El ciclista vasco explica cómo se programa para preparar una mrcha cicloturoista de gran fondo en el que une trabajo sobre la bicicleta y sesiones de fuerza en el gimnasio: "Si quiero rendir bien en alguna marcha me lo programo y 3 meses antes voy al gimnasio, haciendo ejercicios con bastante carga. Siempre digo que tu peso lo tienes que mover cómodamente en la pesa de piernas, no tengas miedo de meter carga porque es lo que te va a hacer ganar fuerza. Con mi peso hago en torno a 3 series de 30 repeticiones. De todas formas hay que tener en cuenta que el mejor ciclista no es el que más fuerza tiene sino el que es capaz de mantener una buena cantidad de potencia durante más tiempo, procesando el oxígeno de la forma adecuada, por eso el trabajo aeróbico es fundamental también".
Olano explica un cambio radical respecto al entrenamiento que realizaba como profesional: "En mi época de corredor me hacía muchas pruebas de esfuerzo, para ver cómo variaba la forma física. Ahora le he cogido un poco de manía pero aún así me hice una cuando corrí la maratón, para comprobar que los valores andaban bien. Después de toda la vida con pruebas no tengo más ganas pero me hago analíticas de vez en cuando para controlar el ácido úrico y el colesterol. Todos los aficionados deberían hacerse analíticas y pruebas de esfuerzo cada año".
El ciclista vasco tiene una curiosa teoría sobre las horas de entrenamiento necesarias para salir a rodar: "Además del gimnasio y la bicicleta, en pretemporada me gustaba mucho ir a la piscina para ganar en capacidad pulmonar. Trabajaba con inmersiones para buscar más rendimiento respiratorio. También me gustaba mucho correr pero es tan destructivo a nivel muscular para un ciclista profesional (así lo decían las analíticas que me hacía después) que los preparadores físicos y los médicos me aconsejaron mejor salir al monte a caminar. La verdad es que ahora si no tengo tres horas seguidas prefiero no salir en bicicleta porque no me motivo, lo que hago entonces es salir a correr. Es más exigente que la bici y con 45 minutos o una hora noto que estoy servido y que he entrenado de verdad".