Los expertos de ciclismoyrendimiento explican cómo conseguir la pósición ideal con el manillar para rodar de manera más eficiente y evitar posturas que nos lleven a diversas lesiones

"Un signo claro de llevar el manillar demasiado lejos es un cicloturista que llanea con las manos en el centro del manillar y no en las manetas"

Si hay un aspecto en el que muchos cicloturistas se equivocan es en su relación con el manillar. Las consecuencias de ese error llegan  en forma de falta de eficiencia y lesiones. Los expertos de CICLISMOYRENDIMIENTO explican como conseguir "que el 80% del tiempo se ruede con las manos en las manetas y no en el centro del manillar".  
 
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El puesto de mandos
 
 
 
Determinar la posición ante el manillar es básico.  La posición del manillar en el espacio va a determinar la inclinación del tronco y la posición de los brazos. Esta posición va a estar determinada por la geometría del cuadro y por la potencia que se utilice.   
 
 
 
 
Para valorar la posición del manillar, siempre se debe partir de la posición básica, es decir, en una bicicleta de ruta con las manos en las manetas, ya que es donde se debe ir en un 80% del tiempo. En cualquier caso, es importante que la posición del manillar permita una ligera flexión de los codos, entre 20 y 30 grados. La posición del manillar está determinada por dos ejes: la altura y el alcance.
 
 
 
 La altura del manillar
 
 
 
La altura del manillar va a determinar el ángulo del tronco respecto a la horizontal. La angulación del tronco es la variable que más influencia tiene sobre la aerodinámica del ciclista, ya que como es lógico, cuanto más agachado se vaya en la bici, menos resistencia aerodinámica habrá que vencer. Este es un factor que se debe tener en cuenta a la hora de determinar la altura del manillar. La angulación estándar del tronco respecto a la horizontal se sitúa en 45º, tomando como referencia la cabeza del fémur y el hombro (acromio).   
 
 
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En función del tipo de ciclista y de la flexibilidad de la espalda y los extensores de la cadera, se buscará una posición más erguida o más inclinada o aerodinámica. En el caso de ciclistas que compitan y que tengan una buena flexibilidad se pueden buscar ángulos de espalda más extremos, entre 37 y 40 grados. En este tipo de ciclistas, a veces resulta útil utilizar un cuadro de menor talla para poder adoptar una buena posición aerodinámica, aunque se debe tener en cuenta que llega un momento en que un tronco demasiado inclinado influye negativamente sobre la producción de potencia.   
 
 
 
Por el contrario, en ciclistas más ocasionales, con poca flexibilidad y/o de mayor edad es preferible adoptar posiciones del tronco más erguidas, y por lo tanto más cómodas. En este tipo de ciclistas, se puede dar el caso contrario: el cuadro puede resultar demasiado bajo. Y sobre todo, se ha cortado en exceso el tubo de la horquilla que permitiría subir un poco más el manillar. Con la ayuda de más o menos espaciadores entre la dirección y la potencia se puede subir o bajar el manillar hasta 4 centímetros. Igualmente, con la angulación de la potencia, en función de cómo se coloque, se pueden subir o bajar otros 3 o 4 centímetros. Cuando la altura del manillar es la adecuada, se podría decir que el manillar soporta un 40% del peso, y el sillín el 60% restante.       
 
 
 
El alcance del manillar   
 
 
 
La posición del manillar en cuanto a su distancia horizontal desde el sillín va a determinar, sobre todo, el ángulo que forman los brazos respecto al tronco, aunque también determina en cierto modo la angulación del tronco.   
 
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El alcance idóneo del manillar se consigue cuando el ángulo formado por la cabeza del fémur, el hombro y las muñecas se sitúa en torno a los 85 grados. Para ajustar esta posición, además de utilizar una potencia de mayor o menor tamaño, también se pueden usar manillares que tengan más o menos avance, ya que entre unos modelos y otros puede haber entre 2 y 3 centímetros de diferencia.   
 
 
 
Un signo claro de llevar el manillar demasiado lejos es un cicloturista que llanea con las manos en el centro del manillar y no en las manetas. En entrenamientos de larga duración, llevar una posición demasiado larga hace que los niveles de fatiga aumenten, ya que se está obligando a la musculatura de sostén del cuerpo a trabajar para mantener unos brazos demasiado estirados. Además, en una posición de manos demasiado adelantada se pierde control sobre la bicicleta en bajadas y se alcanzan peor las manetas de freno.