Sebastian Sitko, experto en rendimiento ciclista, analiza los pros y contras de los frenos de disco para su uso en cicloturistas

"¿Frenos de disco sí o no? Si vives en Euskadi o Asturias, sales a hacer puertos, pesas 85kg y la mitad de tus entrenos son con lluvia es más que razonable tenerlos, de lo contrario, no tires el dinero, siempre zapata"

La industria ha decidido imponer los frenos de disco en el mercado de las bicicletas de carretera y sus ventajas, según Sebastian Sitko, son nulas salvo que vivas en una zona donde llueve mucho y hay mucha montaña.

Sebastian Sitko, experto en rendimiento y en material de ciclismo, tiene una opinión muy crítica sobre las ventajas que aportan los frenos de disco a los cicloturistas. Su conocimiento le permite señalar que para la gran mayoría de los ciclistas aficionados no tiene ningún sentido su uso y la manera en la que lo venden los fabricantes considera que roza "la publicidad engañosa".

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En un interesante artículo en su web analiza los pros y contras, que son mucho más numerosas:

Recientemente hice una pequeña encuesta en Twitter para conocer la opinión de mis lectores sobre varias de las supuestas mejoras que promociona la industria de la bicicleta en los últimos tiempos. Me resultó muy reconfortante ver que la mayoría tiene una opinión similar a la mía en lo referente a los frenos de disco en carretera y los consideran innecesarios y sobrevalorados en su importancia.


Voy a ser sincero con este apartado: lo que se está haciendo con los frenos de disco en carretera roza la publicidad engañosa: cuando promocionas un ítem destacando a los cuatro vientos sus ventajas pero omitiendo deliberadamente sus inconvenientes, estás engañando al consumidor.

Y es algo que me tiene profundamente molesto. Todo obviamente acompañado de una inmensa campaña publicitaria bien pagada en los medios “especializados” que todos ustedes podrán imaginar. Voy a omitir las desventajas relacionadas con la competición de alto nivel (dificultades para cambiar de rueda y peligro añadido en las caídas) ya que entiendo que el público objetivo de mi artículo es más bien el aficionado que sale a disfrutar de su bicicleta y a lo sumo participa en alguna marcha.

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Para este tipo de caso los frenos de disco aportan una ventaja incontestable: su frenada es notablemente mejor en mojado y marginalmente mejor en seco si se comparan con un freno de zapata de calidad media/alta en rueda de aluminio (al respecto de por qué rueda de aluminio y no de carbono se podrá leer más adelante).

 Aquí básicamente acaban las ventajas de los discos. No son pocas, dirá alguno y estará en lo cierto, pero ahora me gustaría mostrar la otra cara de la moneda: El freno de disco es un chollo de manual para la industria: obliga a cambiar de rueda y casi siempre de cuadro consiguiendo una renovación instantánea del mercado. Una bicicleta con frenos de disco es más cara (+/- 400-600 euros de diferencia para el mismo modelo), más pesada (de nuevo 400-600 gramos de diferencia), menos aerodinámica (he llegado a ver hasta 10w de diferencia a 40 por hora en el túnel de viento) y sobre todo, si lo anterior no fuera suficiente, más cara y laboriosa para mantener. No se puede comparar el conocimiento técnico requerido para ajustar el puente de freno y cambiar las zapatas (que además tienen un coste nimio) en casa con el necesario para sangrar el sistema y cambiar pastillas + discos. Los sistemas de disco se caracterizan también por la tendencia a  tener roces y a ser ruidosos, así que no los recomendaría para el ciclista “pasota”.

Sí, quitar y poner la rueda puede llegar a convertirse en un suplicio por los constantes roces. Tras leer estas líneas seguramente alguno todavía pensará que una mejor frenada bien merece todos los perjuicios enumerados. En estos casos, antes de adquirir una bicicleta con discos yo me preguntaría: ¿Cuántas veces sale con lluvia? ¿Cuántas veces toca el freno a lo largo de una salida? ¿Cuánto pesa?

Aquí tendrá la respuesta. Si vive en un terreno orográficamente complejo como Euskadi o Asturias, sale a hacer puertos, pesa 85kg y la mitad de sus entrenos son con lluvia, incorporar discos es más que razonable. Si, no obstante, vive en Toledo, la lluvia en su zona es una anécdota, pesa 65kg y el terreno es mayoritariamente llano, desde luego que la balanza no se inclina en favor de los discos.

Como último apunte me gustaría destacar algo que no había observado hasta ahora con ningún “upgrade” que se nos ha intentado vender: La industria está básicamente imponiendo lo que tenemos que comprar: el año que viene ningún equipo profesional correrá sin discos y muy probablemente ya no se ofertará la opción de las zapatas entre la oferta de los principales fabricantes. Ustedes deberán valorar si les compensa pagar bastante más dinero por algo más pesado, menos aerodinámico y bastante más costoso de mantener a cambio de una frenada un poco mejor en mojado.