Bob Bowman, descubridor y entrenador del mejor nadador de la historia, explica la razón por la que tuvo que ceder y permitir que todos los días comiera miles de calorías de pizzas, patatas fritas y hamburguesas

"Con Phelps intenté controlar su dieta pero me di cuenta de que o se hartaba a comida basura o no podía ser campeón de nada"

Bob Bowman es el descubridor y el el 'joyero' que pulió una piedra preciosa como Michael Phelps, al que conoció con 10 años y con quien con mucho trabajo y talento consiguió construir a la mayor leyenda mundial en la historia de la natación.  

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En la carrera del genial nadador de Baltimore destacó su curiosa manera de alimetarse. Rompió todos los esquemas al incluir diariamente altas cantidades de comida poco recomendable. Bowman reconoce que esa alimentación nociva para la mayoría fue clave para el rendimiento de Phelps: "Intenté controlar su dieta. Para él, era muy difícil ganar peso. Perdía kilos fácilmente. Aunque me habría gustado que sólo comiese calorías perfectamente sanas, a veces simplemente era incapaz de comer suficiente. Se cansaba".   

Bowman reconoce que tras ver que esa comida basura le generaba más energía decidió no volver a qaconsejarle que la dejara: "Lo que menos me preocupaba de él era la comida. Me daba igual que tomara comida basura porque sé que ingiere los alimentos nutricionales básicos. Su dieta básica era buena, pero luego necesitaba agregar más calorías. Si sólo huniese comido ensaladas, pasta y verduras, habría perdido peso irremediablemente. O comía miles de calorías de comida basura o no podía entrenar a ese nivel y no sería campeón de nada. Por eso le controloba continuamente para que comiera más. En Baltimore era más fácil engordar que en Michigan. Desayunaba en un sitio en el que le ponían una comida que tenía 4.000 calorías". 

"Phelps no asumía cualquier carga para entrenar, era muy delicado"

Un aspecto que sorprende en la carrera de Phelps es que su evolución no se basó en un exceso de volumen de entrenamientos: "Probablemente hizo menos volumen de entrenamiento en su etapa de juvenil que muchos otros nadadores. Muchos niños del NBAC [North Baltimore Aquatic Club] le tenían envidia y se metían con él porque era muy superior. Luego ya más mayor los kilómetros que le exijí fueron más o menos el estándar que demandas a cualquiera de la élite. Pero estaba indicado porque Michael no era un nadador que asumía cualquier carga. Podía asumir mucho trabajo, pero, si le dabas algo a lo que su cuerpo no estaba acostumbrado, podía reaccionar de modo negativo. Era muy delicado. Así que tenías que tener cuidado cuando introduces algo nuevo para no presionarle mucho. Si le presionabas, podías hundirle".  

El entrenador de Michael Phelps se convirtió en técnico de natación tras trabajar con caballos de carreras. Esa experiencia la trasladó a la piscina y le sirvió para entrenar al nadador estadounidense: "Phelps era  un purasangre, no un percherón. De modo que le trataba como tal. Como técnico, a veces debe darte igual y apretar y a veces debes saber cuándo te has pasado de la raya. Si has presionado muy fuerte, debes descomprimir. Saber el cuándo es una virtud".  

Un aspecto que hizo mejorar a Phelps fue introducir las pesas en su entrenamiento, pese a que a Bowman no le convencía introducir ese aspecto. finalmente el impacto fue positivo: "Comenzó a hacer pesas con 23 años. No las había hecho antes. Tuvimos que planearlo mucho. Levantábamos las pesas después de nadar para que no afectara a su nado. Le sirvieron porque era suficientemente maduro físicamente. Parto de la base de que las pesas son un lastre para cualquier nadador. Tienes que ponderar: por un lado, está la fuerza que te proporcionan; por otro, comprometen la técnica en el agua. Honradamente, Michael nadaba mejor cada día si no hacía las pesas. Pero, a largo plazo, la combinación de los dos parecía que funcionaba. Vale la pena".