"He conocido corredores populares que han decidido salirse de las redes sociales porque condicionaban su rendimiento y les estaban llevando a un estado de falta de control permanente"
Jsé Garay, entrenador de 7.000 finishers en el pasado Maratón de Valencia, explica en un artículo en el diario Las Provincias las razones por las que con el mismo nivelk de entrenamientos hay corredores populares que sacan lo mejor de si mismos el día de la competición y otros se bloquean y nunca se sienten cómodos. El prestigioso entrenador da las claves para superar ese bloqueo que le transmiten muchos de sus pupilos:
"Conseguir pasar por el arco de meta de cualquier carrera independientemente de su distancia, conlleva detrás un gran esfuerzo personal. En ocasiones la recompensa obtenida no es proporcional a la dedicación, cariño y ganas que has empleado en la preparación. La competición puede convertirse en una experiencia perversa y muy ingrata. Después de cada carrera encontramos corredores con gestos contrariados porque no han salido las cosas como esperaban. Es una situación que se repite y genera una importante frustración. En cambio, hay corredores que parece que tengan una estrella en el dorsal. Son regulares en su rendimiento. Apenas fallan y saben establecer bien los objetivos y lo que es mejor, llegan a sus retos deportivos en el máximo nivel y lo muestran sobre el asfalto. Se empoderan y crecen en la salida sabiendo dar el 100% en cada prueba. Les apasiona competir y se encuentran en su hábitat. Relativizan el resultado y saben pasar página rápido, independientemente del resultado final. Tienen medida la tensión adecuada para estar preparados sin llegar a bloquearse. Saber competir es una virtud que muchos la tienen más desarrollada, pero que en cualquier caso con la experiencia y ayuda se puede mejorar.
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Se emplea mucho tiempo y pensamos mucho sobre la planificación deportiva. Se estudian las zonas y umbrales de entrenamiento de cada corredor. Utilizamos el material deportivo más adecuado para nuestras características biomecánicas. Visitamos al fisio para que nos ayude a descargar la musculatura y a realizar un buen trabajo de prevención. Procuramos mantener una alimentación correcta junto al mejor descanso posible dentro de nuestro contexto personal. Vamos al gimnasio para equilibrar las descompensaciones generadas por el propio entrenamiento. El podólogo nos hace estudios de la pisada para evitar problemas posteriores. En el mejor de los casos, visitamos al médico deportivo para realizar un buen chequeo médico deportivo junto a la prueba de esfuerzo. Podemos seguir enumerando otras actividades que nos ayudan a ser más competitivos y a mejorar nuestra condición física. A pesar de todo esto muchos corredores no son capaces de rendir en la competición como se merecen por todo el trabajo realizado. Entrenan sin parar, hacen todo lo que dice el entrenador, mejoran tiempos en los test de entrenamiento y cuando llegan a la competición no se acercan a sus posibilidades reales. No lo pueden remediar, la noche anterior no logran conciliar el sueño, los nervios se apoderan, necesitan ir al baño constantemente y en algunas ocasiones dolor de estómago y náuseas.
Me pregunto dónde está la diferencia entre los corredores capaces de tener el rendimiento esperado y los que no logran dominar la competición. Hacer fácil lo difícil es una virtud que estoy seguro se puede mejorar con el paso del tiempo. En mis años como entrenador he conocido corredores con perfiles diferentes y sinceramente los he visto sufrir y angustiarse antes de una competición importante. Para mí es un tema apasionante detectar dónde están las debilidades y fortalezas de cada corredor. Pero, en esta ocasión, para llegar a conocerlas debes traspasar el umbral del entrenamiento y del deportista. Has de conectar con la persona y conocer muchas más cosas que las meramente deportivas. Porque esto no va de pulsaciones y fisiología del esfuerzo. Entramos en un terreno diferente que, en ocasiones, el entrenador no puede controlar y necesitamos la ayuda de los especialistas. Creo que a estas alturas habéis entendido que muchas de las veces que no se logran los objetivos, siempre y cuando se haya entrenado correctamente, está en la debilidad mental. No podéis imaginar lo importante que es tener una mentalidad ganadora, capaz de gestionar cada situación correctamente. Hacer frente a la presión o tensión que genera la competición. No importa si eres profesional o popular, he visto cómo afecta en todos los niveles deportivos. Es cierto que el atleta profesional está sometido a la consecución de becas, contratos, prestigio y su economía depende de sus resultados. El poder de la mente juega un papel fundamental y cuando el corredor no tiene la capacidad de control sobre ella vienen los fantasmas. En el momento dejas de tener el control y te sientes con síntomas de ansiedad debes acudir a los especialistas para que te ayuden a entrenar la mente. Así es, hay que dedicar tiempo donde tienes la debilidad.
Encontrar el diagnóstico correcto y poner junto al psicólogo deportivo las soluciones. He conocido grandes cambios en deportistas no sólo corredores que han transformado su rendimiento. Afortunadamente hemos evolucionado mucho y el psicólogo forma parte de los equipos de trabajo dentro del alto rendimiento.
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Debemos tener especial atención a las siguientes situaciones que favorecen el aumento de la ansiedad, miedo y presión competitiva:
1.- En los últimos años con la aparición de las redes sociales he visto como aumenta esta presión y el miedo al fracaso en la competición. No aprender a desconectar y estar pendiente de todo lo que hacen los demás, aumenta este estado de ansiedad. Existe una sobre exposición de querer mostrar todo lo que estás entrenando. Tus tiempos en las series, el volumen de kms, lo bien que te encuentras, las nuevas zapatillas ... En definitiva sin darnos cuenta nos vamos creando una mochila de presión añadida. Gestionar adecuadamente lo que quieres comunicar y lo que quieres ver, ayuda a no sentirte tan presionado. He conocido corredores que han decidido salirse de las redes sociales porque les estaban llevando a un estado de falta de control permanente.
2.- Piensa detenidamente tus objetivos para que estén alineados con tus posibilidades reales de rendimiento. No quieras estar por encima de lo real. Estar siempre con la sensación de que no llegas genera un desgaste tremendo. Póntelo fácil, no quieras ponerlo difícil o imposible desde el principio, porque llegará un momento que colapsarás.
3.- Somos rehenes de nuestras propias palabras. No debes mostrar públicamente que estás en un estado de forma extraordinario e incluso puedes hacer marca personal en la siguiente competición. Estos pensamientos y sensaciones pertenecen a tu intimidad y como mucho a un grupo reducido de gente de confianza. Una vez lo has dicho se puede convertir en un boomerang que te puede hacer mucho daño. Siempre hay que ser muy humilde fuera de los entrenamientos y competiciones.
4.- Deja de dar importancia al resultado final y céntrate en tu día a día. La satisfacción no debe estar focalizada sólo en el cronómetro. El proceso y camino elegido a través del entrenamiento adecuado te ayudará a conseguir tus retos. La confianza no se construye en base a los resultados, sino en el trabajo diario.
5.- Las personas que están a tu lado, seguirán estando independientemente del resultado final. Tanto si ha salido bien, mal o regular. Están contigo por muchas otras cosas. En ningún caso se van a sentir defraudados. No pretendas gustarle a todo el mundo. Sé tú mismo y olvídate de lo que opinen los demás.
6.- No pierdas tiempo y energía en las cosas que no dependan de ti, no puedes hacer nada para remediarlo. Debes centrarte en las cosas que estén bajo tu control y en el caso de la competición has de dominar la estrategia de carrera.
7.- Deja de anticipar el apocalipsis en carrera dentro de tus pensamientos. Que haya salido mal un entrenamiento o la anterior competición, no significa que también vas a tener problemas la siguiente vez que te pongas el dorsal. Disfruta y siente la diversión en lo que haces dentro de la propia exigencia. Correr y competir requiere compromiso y esfuerzo, pero no debe estar reñida con la pasión, la liberación y la satisfacción personal.
8.- No puedes estar constantemente comparándote con los demás. Cada corredor es diferente, tiene una realidad personal y unas capacidades muy individuales. El rendimiento es muy particular y el gran objetivo es que puedas superarte personalmente. Te aconsejo que estés agradecido con lo que tienes y te alegres por los éxitos de los demás.
Con todo mi respeto hacia los psicólogos, he pretendido hacer un listado de consejos que puedes poner en práctica en tu día a día para afrontar la competición. Desde luego, son ellos los que te ayudarán a resolver el problema definitivamente a través de la terapia adecuada. En mi rol de entrenador vivo constantemente muchas de estas situaciones y como no puede ser de otro modo, trato de comprenderlas y ayudar a los corredores. No hay mejor ayuda en muchas ocasiones que una escucha activa y atenta de las cosas que te transmite el corredor. Verbalizar, expresar y comunicar en voz alta lo que sientes tranquiliza y sosiega las adversidades. Observar cuidadosamente sus comportamientos y reacciones me ayuda a detectar que pueden estar pasando un mal momento. Desde luego mejor que las soluciones está la prevención y anticipación del problema. Te animo a que dejes de preocuparte y pases a la acción. Cuenta lo que te sucede y seguro que encontrarás a la persona adecuada para ayudarte. No dejes que tu rendimiento no fluya por no entrenar la mente.