Jakob Ingebritsen echa echa pestes del ciclismo tras probar el entrenamiento cruzado: "Es una mierda, al día siguiente sientes que..."
Jakob Ingebritsen vive el momento más delicado de su exitosa carrera atlética. Los problemas con el tendón de aquiles le están generando muchos meses de bajas y de dudas sobre su futuro, pero tras operarse el pasado mes de febrero ya comienza a ver la luz con entrenamientos de alto volumen de kilómetros a nivel semanal.
"Estoy intentando ser cuidadoso. La semana pasada corrí 170 kilómetros, lo que supone casi el 100% de mi volumen habitual. Quizá me falten entre cinco y diez kilómetros. Espera volver a competir en la segunda mitad del verano”, explica la estrella noruega.
Al atleta noruego aún le queda poner el cuerpo al límite porque "la mayoría de los kilómetros de entrenamiento son a un ritmo lento”.
El trabajo que no le convence y que llega a calificar como "una mierda" es el entrenamiento cruzado con la inclusión de la bicicleta para mantener el volumen sin castigar a las articulaciones: “He estado haciendo dos horas de ciclismo en mis segundas sesiones en interiores, pero también me está destrozando los cuádriceps y las piernas cuando vuelvo a correr los días siguientes. Así que lo he estado controlando muy de cerca para poder dejar de andar en bicicleta, porque te das cuenta rápidamente de que el entrenamiento físico impide la recuperación, ya que es muy diferente, pero muy exigente a pesar de ser de baja intensidad”.
Jakob Ingebrigtsen no se mete prisa a la hora de volver a competir. “Ahora lo más importante para mí es volver a entrenar con normalidad. Espero poder participar en carreras en la segunda mitad del verano, pero no sé todavía a qué nivel”.
El atleta noruego ha tenido que aprender a ser paciente en un momento en el que hay que escuchar al cuerpo con más detalle: “Intento entrenar lo máximo posible y ese es mi principal objetivo ahora mismo. Soy un competidor y, por supuesto, competiré cuando esté preparado. Sin embargo, no es mi meta principal en este momento”.
“Lo que he aprendido es que ser valiente no consiste en fingir que esos pensamientos no existen. Consiste en seguir confiando en el proceso y mantenerse comprometido incluso cuando no avanzas como quieres”
Jakob Ingenrigtsen admite que ha pasado una época donde han aflorado ciertos miedos sobre el futuro: “Ser valiente no significa no tener dudas; significa aparecer igualmente, después de los contratiempos, después de las victorias y después de una lesión. Este ha sido el periodo más largo de entrenamiento interrumpido que he tenido nunca”.
La estrella nórdica muestra su lado más frágil tras vivir esta etapa de sufrimiento físico: “Lo que he aprendido es que ser valiente no consiste en fingir que esos pensamientos no existen. Consiste en seguir confiando en el proceso y mantenerse comprometido incluso cuando no avanzas como quieres”.